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19.9.17

PREMIO AL COMENTARIO. PREMIO CO.MENTA







Este premio fue creado en enero de 2016. Es un incentivo + a la participación. Por fortuna hay muchos en la red, cosa que me alegra enormemente. Pero este "CO.MENTA" es un premio al comentario de publicaciones de blogs. Los comentarios también forman parte de la publicación, sin ellos la entrada, el post, caen en un vacío. Son muchos los premios que motivan y premian a los blogs, como anteriormente he comentado pero no a las personas que interaccionan con él.

Éste premia la generosidad por compartir. Ese aderezo de agradecimientos y felicitaciones cuando se comparte contenidos que interesan (sea de la índole que sea) y esos gestos de interés que se muestran en la red, creando relaciones cada vez más personales, incluso de amistad; y una gran parte de ellas basadas en la confianza. Esta labor de comentar enriquece bastante al autor y en agradecimiento debe premiarse al comentario por lo que aporta.

El tiempo y el conocimiento en esta red social tienen un gran valor y van unidos de la mano. El poco o mucho que se le dedique va a depender de lo que motive y siento que muchos pensáis lo mismo. 

Fue un premio que tuvo su tiempo de opiniones diversas en el que participaron algunas compañeras (por desgracia algunas ya no están activas en la red), pero otras si, como Marigem. El diseño gráfico final fue de Francisco Moroz.








El nombre CO.MENTA lo he querido dividir en dos palabras porque realmente CO lleva implícito: compañía, compañeros, comunidad, colectivo, confianza y MENTA la frescura del comentario, un aire fresco que motiva a seguir con otras publicaciones, un dulce alimento de musas que tanto mimamos los creadores de contenidos. El micrófono con la pluma son señales identificativas de la comunicación hablada y escrita. 



Si recibes el premio ten en cuenta:

  • En ponerlo en tu blog, no es por nada, pero es muy bonito ¿no crees? sobre todo, trasmite el sentimiento de que formas parte de una comunidad lectora. Si pones además debajo del premio el nombre de quién te ha nominado mejor que mejor.
  • Piensa en personas para compartirlo ¿a quién? a aquellas a las que quieras premiar su aporte en comentarios, porque es un/una seguidor/a frecuente que participa en tu blog o no lo hace tan a menudo, pero el comentario siempre lo tienes en cuenta. 
  • ¿Cuántas personas puedo nominar con el premio? las que tu quieras.
  • Sería interesante que a los nominados lo hagas visible en la red para hacerlo extensivo el agradecimiento, ya sabéis en g+: "tienes algo nuevo que contar" o con una entrada nueva a tu blog, porque sí porque te apetece.





¡Felicidades a quién lo reciba!



17.9.17

MOLINO DE PAPEL Y PLÁTANO








No, no es el título de una novela, pero podría serlo ¿verdad?

Hay un lugar que siempre me ha cautivado, pero nunca me había decidido a ir a pesar de estar muy cerca de Almuñécar, mi localidad. Hace unas semanas fuimos a visitarlo y fue una verdadera sorpresa. Se trata de la playa del Molino de Papel. Me intrigaba saber que era realmente aquel lugar, solo por el nombre ya merecía la pena investigar. 






El lugar en sí es muy llamativo por varias razones: por los restos que quedan de aquella industria (de los pocos que se conservan) por la playa escondida entre los acantilados, por los cultivos de plátanos canarios (yo diría el único lugar de la costa mediterránea) y por la torre vigía, con esa silueta destruida que te acomoda ya la mirada en el objetivo esperando el atardecer.

Por desgracia el molino está en amenaza de hundimiento. Solo una parte de él se conserva al ser la vivienda particular de una familia de ancianos; el resto es un edificio en ruinas. A mí, todos estos lugares me inspiran, me sale mi lado más romántico, necesito saber algo más de lo que estoy viendo.  Es apasionante escarbar en la historia y robarle unas cuántas hojas de papel al tiempo.







Este molino se sitúa en Maro (Málaga) en la desembocadura del río de la Miel, en una franja costera que se conserva como paraje natural. El edificio data de 1780-90 y en él se fabricó papel de estraza y papel blanco de calidad para escribanías en Málaga y sus pueblos.

La elaboración de papel era un trabajo artesanal y gracias a la energía de la fuerza del agua del riachuelo (un manantial “dulce” de la montaña) se podía mover las ruedas del molino y  distribuirse a las diferentes partes de la fábrica. Esta energía hidráulica era la fuerza para que tres “árboles de levas” o “voladeras” movieran las pilas y se pudiera desfibrar la materia prima (algodón de trapos viejos) en diferentes tinas mediante el martilleo.  El resultado de este masa celulósica pasaba a otras pilas donde se machacaba gracias a piedras de granito (estilo aceitunero) y todo se convertía en pulpa. Esta pulpa se mezclaba con gelatina de carnaza o pellejos (como cola para pegar) y cloruro de cal (como blanqueante). Después se extendía y filtraba, se prensaba y secaba, y listo para usar. Ahora me explico la gran cantidad de ventanas que tiene el edificio, unas 28, justamente para la entrada de aire. 

He elaborado parte del proceso con unas imágenes que he rescatado (prestados) de otros molinos de papel;  la gran mayoría son del molino de papel de Capellades (Barcelona).













Este molino de Maro al parecer elaboró un papel de calidad antes del 1800 y durante la primera mitad del siglo XIX y en su última etapa solo produjo papel de estraza en balas de papel que componían 20 resmas (manojos de papel, unas 500 hojas) que importaban 600 reales. El papel se llamaba “de vitela o florete común” y era usado para envasar las cajas de pasas, tan famosas en esta comarca. Era un papel parecido al pergamino: delgado, con dureza y muy liso.

¡Qué interesantes resultan estas pinceladas históricas! con estas imágenes hasta se podría evocar cómo se trabajaba en aquellos tiempos...
¿Quedará algo detrás de esas paredes?







A continuación os describo el resto del lugar, sigue siendo verdaderamente seductor. El recorrido se convierte en un paseo de un par de horas, mejor aún por la tarde. Esta costa es ideal para ver el ocaso del día. Ya lo comprobasteis cuando describí la otra playa cercana, la  playa del Cañuelo (para los que no lo hicisteis al final os dejo el enlace).

Bajando hacia el mar nos encontramos con una estampa tropical muy apetecible.






Pasamos a ver el platanar que se encuentra entre aguacates cerca del mar, prácticamente en la orilla. La plantación de plátanos es sorprendente verla en esta zona. Pero algo juega a su favor, y es el matiz subtropical del microclima de este litoral entre Málaga y Granada. Con temperaturas de 25 grados, mucha agua, y a menos de 300 metros sobre el nivel del mar, esta planta es feliz. Así que aquí hay razones suficientes para que se críe como en las Islas Canarias.

 Como curiosidad contaros que el plátano es una hierba gigante del género “Musa” y tiene muchas variedades cultivadas. Si os fijáis en las fotos que he subido las plataneras tienen una singularidad: que el racimo tiene flores de tres tipos dispuestas en hileras. Las primeras en abrirse son las femeninas (de 5 a 15 hileras) y son estériles, muy ricas en néctar y maduran sin necesidad de ser fecundadas (por eso un plátano no tiene semillas). Después más abajo hay flores hermafroditas y finalmente al final del racimo las flores masculinas fértiles, las que se ven entre las hojas moradas. Son justo las que se cortan para que no debiliten la planta y se favorezca el engorde de las flores de arriba, las que se van a comer cuando maduren.








Una vez tentados con la fruta del paraíso, por la orilla podemos seguir caminando hacia la torre, bueno, lo que queda de ella. Esta torre vigía, es de finales del siglo XVI. Llamada, como no, " torre del río de la miel" la encontramos limitando las dos playas y fue construida, como la mayoría de las que hay en esta costa, para luchar contra los piratas berberiscos. Estas atalayas le dan ese toque enigmático a estos rincones.




foto de Francisco Capilla



Esta torre en concreto tiene una silueta bastante sugerente ¿no creéis? (sobre todo al atardecer) y ya en la noche se vuelve misteriosa. Parece increíble que a pesar de todos las embestidas de los temporales permanezca ahí encaramada.








En esta parte de la costa podemos encontrar no solo la desembocadura del río de la Miel, también manantiales de agua dulce que bajan de la montaña y que brotan sin parar dejando un rastro de cañaverales bastante evidente a su paso. 
Son los lugares preferidos para los animales silvestres que habitan en estos parajes, como el caso de la cabra montés. Se han configurado pequeñas lagunas de piedra que suponen un atractivo más de estos rincones.











La playa no es precisamente de arena, es de piedra, pero si alcanzamos a pasar cerca de la torre y si seguimos la costa hacia el este nos encontraremos la próxima playa, la de las Alberquillas, una extensa playa de arena y chino más pequeño. Son lugares ideales para la práctica del nudismo, pequeños paraísos que aún quedan.








Al despedir el día en este lugar lo que tengas en la cabeza ya no vendrá a cuento. MIRA MÁS ALLÁ DE LO QUE VES








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14.9.17

LA NOCHE QUE ESCONDIÓ SU CARA











Acaba de llegar la noche y a la luna no se le ve completa; ha escondido media cara, tal vez de sentir cierta vergüenza ajena.

Las nueve en punto. La familia de Silvana se reúne para celebrar su cumpleaños. Marchó de casa hace tres años y no había vuelto a ver su familia desde entonces. Ahora regresa con la sola intención de recuperar su contacto, sin más.

*

Silvana siempre había sido tan delicada como una flor de campanilla, hasta que llegó a su adolescencia; entonces, se volvió temperamental como una galerna. Cuando la injusticia le hilaba cerca, ella podía atravesarla como un metal ardiendo a través de un cuerpo de cera.

La campanilla se fue con ese temporal de la adolescencia; ahora es una hermosa rosa que viene a la puerta y deja sus espinas en el umbral. La telaraña hilada en su interior se la arrancaría por fin con este encuentro. Pretendía explicar su repentina marcha, la desaparición de sus vidas durante tanto tiempo sin dar origen ni señal, dialogar con ellos a la altura donde se coloca el farol. Ahora tenía las fuerzas y las convicciones para hacerlo cara a cara, mirándole a los ojos.

Su madre es la que va y abre la puerta, queda callada cuando la ve. Silvana viene cubierta con su jiyab. Tapado el contorno de su cara, su frente y todo su cabello, parte de su pecho y resto de su cuerpo, menos sus manos, las que se acercan y desean abrazar; pero Silvana queda quieta, emocionada, silenciada por la mirada de su madre. Se quita su velo mientras le tiemblan los ojos, brillan y lloran, lloran y se cierran. La madre se acerca. El padre habla, la madre se queda quieta, el padre calla, la madre vuelve atrás, un paso, dos. Nada más entrar Silvana ha sentido que las sombras no son buenas. Choca una, la suya, con cada una de las otras, no hay abrazos, ni besos, solo saludos fingidos por si quemara su ropa.

Esa noche algunos ni llegaron a probar la tarta. Los pensamientos se ahogaron en lágrimas y pocos eran los ánimos para brindar. El juicio se les quedó amarrado para siempre dejando todas las velas encendidas. A Silvana, su propia familia le escondió el rostro con sus manos cuando no lo tenía tapado, la raparon cuando ella tenía su pelo largo.

*

Desde que nació, Silvana se sentía que había hecho con su vida una flota de barcos de papel y los había llevado directos al naufragio. Su familia había intentado hacer de ella con papel de calco, una imagen y semejanza de la heredada virtud y honradez familiar, la que había trascendido en los tiempos. Ya adolescente se había sentido como una marioneta y ellos ahí, moviéndole piernas y brazos a su antojo. Silvana había cogido con pinzas unos ideales que no compartía y se los habían colgado como una ropa lavada en el tendedero. Siempre había pensado que con agrado la hubieran encajado entre las tablas de madera del banco que hay en el jardín para que se quedara atrapada allí, donde ellos, su familia, pudieran sentarse cuando quisieran sobre ella. No necesitaba otras rejas con esas ya le bastaba, tenía de sobra. Día a día se había sentido como un gato mirando tras la ventana, viendo la libertad y prohibiéndole que salga. La hicieron sentir como una terrorista, la culparon de adorar al diablo y de amar monos hechos de arena. Silvana cada día contaba las horas para que pronto se fuera yendo el día.

¿Por qué no podía abrirle cajones a una botella de vidrio? ¿por qué no podía hacer una mirilla a un cristal opaco? Podrían darle la espalda, pero también lo hace el viajero que marcha, la persona que permanece en una fila haciendo cola, el ciclista escapado en la escalada al puerto.


*

Hasta que un día al tiempo se le cayeron las horas. Unas se quedaron clavadas en el suelo de aquella casa y otras cayeron tumbadas, boca abajo en la arena de África. El cero a la izquierda salió rodando entre desiertos, entre valles. Las manillas se quedaron quietas en aquellas paredes donde Silvana había vivido hasta sus veinte años, permanecieron así, sin saber qué hora marcar.

No hay reloj que marque esa hora, la hora en que las aves salen, escapan por la puerta y comiencen a volar en libertad. Ella necesitaba hacerlo, volar, aunque fuera con los bolsillos vacíos, pero a su alma precisaba llenarla. ¿Cómo sentirse completa, agarrar sus raíces, hacerlas fuertes, conectarse para estar de pie? Salir sin prejuicios, sin rencores, entender, comprender. A una libélula sin alas, como era ella, ahora solo le quedaba inflar globos y salir volando; pero para eso debería desaparecer de sus vidas.

Atravesó media España y el estrecho de Gibraltar. Se quedó a vivir en Melilla, trabajaría allí. Podía ser viajera y sentirse extranjera, pero también podía ser viajera y sentir que formaba parte de aquel lugar. Podía identificarse o correr anónima, pero siempre podía ser mejor.

Una mujer puede nacer en una escuela, salir de ella y entrar en otra. Poner a punto sus preguntas como las agujas en una labor de lana desbaratada y correr, correr tras esas preguntas, para ganar respuestas. Cada ser busca su llave para abrir y dar paz a su interior, cada ser juega a buscar razones como el gato busca el extremo del hilo cuando juega.

Silvana, ahora Zainab, se había decidido por un estilo de vida. Antes se escondía de la lluvia, ahora la abraza y llora con ella. No es de otro planeta, a pesar de que cada una de sus facciones pudieran separarse; todavía así, ella logra reconocerse en ellas. Aunque un ejército de hormigas se las arrancara, ella misma se las uniría: uniría sus ojos, su nariz y su boca a un rostro, al suyo. Ella vive y ama como ha nacido, como persona; obedece leyes y paga impuestos, como ciudadana; y adora como siente su espíritu, como religiosa. Zainab se siente libre. Arranca las plumas del ave que calza sus zapatos y corre tras las gaviotas en la playa, ellas le dejan dar pasos hacia delante, aunque algunas rezagadas vuelvan y se queden tras de ella en la orilla de esa playa.


*

Desde aquella noche, en casa de su familia, Zainab ha decidido dejar que pase el tiempo. El tiempo necesario: el que pueda reconciliar vidas y confraternizar lazos, el que empatice causas; el tiempo que gane respeto y que cure daños.

Aquel reloj del salón seguirá vacío, sin manillas y sin horas. Tal vez a ella ya nunca más le vuelva a sonar su teléfono, aunque al salir de aquella casa, dejara su número sobre la mesilla del vestíbulo. Las llamadas pueden que se le enmudezcan para siempre ¿Qué familiar la pondría a ella ahora en la pantalla?

Zainab ha perdido la familia y los pocos amigos de su adolescencia por cubrirse el cuerpo, ponerse velo y regir la vida de otra forma; con una religión diferente, en la que ha buscado testigos que están en un plano donde nadie llega a alcanzar. Pero, ¿cuantos edificios, distintos al suyo, día a día se van volcando por el peso de los prejuicios? ¿Qué semáforo indica lo que es bueno y es malo?




escultura relieve de madera-Gabriel Schama




13.9.17

MI PRIMER VIAJE. IRENE F.GARZA









¡Hola! Pasado el verano os recupero esta sección de los primeros viajes de los seguidores de este blog. Quedaban por compartir dos viajes que los aplacé para septiembre, cuando sus protagonistas se incorporaran de las vacaciones.

En esta sección (para los que no la conozcáis) os podéis encontrar unos primeros viajes a:  

Calpe, Granada, Londres, Pirineo Aragonés, París, Madrid, Siracusa, Olivenza, Grecia, Salies de Bearn (sur de Francia) 

Siguiendo el mismo orden corresponden a:  



Si tenéis curiosidad por sus viajes podéis pinchar en su nombre. Son viajes compartidos con la nostalgia, el cariño del recuerdo y secretos contados en primera persona, desde el rincón más íntimo que puede ofrecer este mundo virtual donde hay tanta gente que pasa a hurtadillas, de incógnito y desapercibida. Por esta razón, y por otras muchas, agradezco esta confianza depositada en el blog de todos y cada uno de los compañeros que han participado, como es el caso de esta compañera que nos va a contar su primer viaje.

Nuestra protagonista de hoy es IRENE F. GARZA

cariñosamente conocida como Quimera, por el nombre de su blog. Pero ella no es ese tipo de quimera monstruosa de origen oscuro, híbrida entre león, macho cabrío y dragón, dios nos libre. Irene ha resultado ser una criatura de lo más sensible y bastante tímida. Ella se descubre a través de un blog hecho con mucha ilusión, donde derrocha su fantasía en silencio. Leerla es un regalo.
Palabras, emociones y sentimientos. Realidad a través de lo irreal. Percibir y creer para ser. Aprender para sentir. Tal vez si decimos algunas de estas contraseñas nos abra la puerta o se asome a la ventana. No dudes que te dará lo que tenga en ese momento en la palma de su mano: un relato, un cuento o una reflexión.





“Creo que las palabras como el amor sanan los fragmentos de un ser roto por la circunstancia. Y que la introspección es tan necesaria como vivir, como se sueña, LIBRE. Aspiro a la comprensión del blog, pero sobre todo a ser totalmente agradecida”. Irene F. Garza.





“Pártete conmigo un cuartito de silencio.
Préstame esta noche tu maleta de los sueños”. 

Para explicar este viaje, primero deberé remontar a otra época. En el año 1977 un gaditano y una cordobesa coincidieron muy lejos de su tierra natal, nada más y nada menos que en el puerto de Tarragona. Allí las energías fluyeron muy, pero que muy bien, y no diré más, que al fin y al cabo esos dos jóvenes eran mis padres, (y por muy bonita que sea la estampa) a ellos les corresponde su recuerdo. De esa unión vinieron al mundo dos niñas muy diferentes, pero en su fondo completamente iguales.

Y ahora, si, que sí, empieza este viaje.






Por aquel entonces tenía once años, me llevo seis con mi hermana, así que imagínate, yo queriendo imitar a la que era algo así como un icono, que sigues allí donde va, porque es la representación de lo más guai que conoces, (coger su ropa ‘prestada’) por aquellos tiempos es lo máximo de tu existencia, entorpecerla con sus amigas, algo necesario para el sustento, y ella con una adolescencia más acelerada, qué decir, me detestaba.

Haciendo un receso, me he dado cuenta que tengo recuerdos bloqueados, es como si mi mente hubiera cerrado experiencias pasadas y de ellas solo lograra conservar un residual convertido en sentimiento. Así que intentaré por todos los medios no dejarme nada de lo que sentí con toda aquella experiencia.

Mis padres decidieron que era el momento de que conociéramos nuestras raíces, así que hicimos la maleta y con un Seat que no conocía de aire acondicionado, ni tampoco de la obligación de ponerse el cinturón de seguridad, ¡ante todo, seguridad, por favor! Hicimos caminito hasta Córdoba, y sus alrededores. Bueno, qué decir, conocí primos segundos, tíos segundos, la hija del hijo del panadero… En pocos días, no sabría decir cuántas caras pasaron por mi retina. Mi madre que por cierto estaba extremadamente pletórica, rozando un halo de locura, intentó que los conociéramos a todos, ¡qué familia más larga! Y nosotros pacientes, muy pacientes, intentábamos recordar algún nombre y con una sonrisa entre disipada y asqueada, porque siendo realistas, cuando te han presentado en tan pocos días a tantísimas gentes, la felicidad mina y mucho. Recuerda que yo era una cría y mi hermana una chica que se creía mayor, (¡cuando lo lea, me mata!).






En la primera parte del trayecto visitamos Córdoba, Adamuz, El Viso, Palma del Río, Algallarín… y de todo ello (a parte de los primos, de los primos) recuerdo la Mezquita, me impactaron los pilares, los techos y la historia que la envolvía, uno podría quedarse allí quitecito e improvisar una historia o revivir una vida pasada y creer que es cien por cien verdadera. Introvertida como soy, siempre he creado mundos a papel, así que disfruté de lo lindo.

La segunda parte del viaje, fue mejor, mucho mejor (lo siento por mi madre) pero es así. Terminamos en San Fernando, un ratito a pie y otro… (será por eso que me gusta tanto Manolo García) no sé, no sé… La suerte nos vino de cara, mi padre no tenía tanta familia, pero si un buen amigo de la infancia que tenía dos hijos de edades similares a la nuestra, así que la historia cambió, para bien. Hicimos ruta turística de esa que es más contemplativa y de disfrute, un viaje en Catamarán por el Puerto de Santa María y es allí donde por primera vez comí tocinito de cielo, que cosa más buena, ¡por favor! Y rico, rico, porque no he vuelto a probar otro igual, no sé si lo he engrandecido por aquello de que nada sabe igual como la primera vez que disfrutas de algo, pero lo que sí que puedo decir es que fue, perfecto.






Y ya está, el primer viaje importante fue con la familia y su sentimiento, que siempre perdurará en lo que somos y de donde procedemos. Eso es lo que importa, sentir que formas parte de un vínculo indestructible. Una vez leí que quien pierde sus orígenes pierde su identidad y yo me siento orgullosa de formar parte de tantas tierras e ideales, porque la diversidad nos engrandece.   

“Que ya no me paro ni un momento
antes de que se nos lleve el viento”. 


Muchas gracias Eme, por todo. Y no solo por tenerme presente, agradezco tu comprensión y empatía, eso para mí es más que un abrazo.


*************


Gracias a ti Irene siempre por tu sensibilidad y por tus palabras, las que nos dejas y las que nos regalas en tu blog. Es una medicina, como dice la canción que te he dejado aquí, un remedio de gratitud para compartir. Un abrazo fuerte.






Medicina 

(Rising Appalachia)

Los sabios dicen que apurar es violencia
y también es el silencio
cuando proviene de tu complicidad
Párate firme en defensa amorosa,
haz del arte tu alianza
Da voz al fuego
Mueve a la gente al ritmo del viento
Reúnanse y comiencen
a bailar la canción hasta que acabe
Somos ganadores, campeones de la luz
Formándonos numerosos y podemos
Mantener la verdad cerca de vista...
Mujer medicina, hombre medicina
Caminando con gracia, yo conozco tu cara,
yo confío en tus manos
Mujer medicina, hombre medicina
Caminando con gracia, yo conozco tu cara,
yo confío en tus manos
Encuentra a tus maestros en la voz del bosque
¡desconéctate! no puedes ignorar esto
La sabiduría de los que no tienen voz
Los remedios son muchos y nos rodean
desde el jardín hasta más allá
oraciones hechas de polvo estelar
Encuentra sanación en la música que te llama
La voz que te penetra
A lo que le perteneces
Pon atención, ahí está el caer del sol
Da gracias a todos y cada uno

10.9.17

CIEGO








Es el resto de un ser con la edad cedida al tiempo. El trabajo diario con el pulido de un caldo pringoso y grasiento lo ha convertido en un viejo. Vive en los fondos más tenebrosos sintiendo pasar todos los días avalanchas de caldos sucios y burbujeantes, que vienen en oleadas periódicas, unas veces cada cuatro horas y otras cada tres. Cuando sabe que se acercan se esconde en los recovecos de aquella cavidad: una cueva inhóspita que se ha construido a base de estirar las paredes; ha arañado cada pliegue de ella para acoplarse y evitar que ese tropel nauseabundo lo arrastre con él.

Ya nació viejo por dentro. De una condición huraña que esquivaba cada indicio de relación, cada soplo de vida ajena a la suya. Nació viejo y miserable. Un ser huidizo, un oscuro resto de ángulos ariscos que tuvo un tiempo para ver, pero prefirió la oscuridad perpetua, el inframundo. Y allí, se fue quedando ciego. Los ojos pasaron a ser lenticulados, como esos moscardones negros, grandes, que revolotean nerviosas sobre las boñigas de las vacas y después, pasó a la parcial invidencia, como esos peces abisales que llevan reducidos los ojos, que los cargan en el extremo de una antena que brota de su nariz y con ella palpan donde están y a donde se dirigen. Y es que lo tenebroso ciega, ciega y envejece, y esto mismo es lo que le ocurrió a él. También se fue arrugando con unos finos pliegues que se les extendieron desde las cuencas de los ojos, hasta la garganta, y que se le agrandan conforme pasan por el pecho hasta llegar a su ano. El ano se le ha llegado a convertir en un boquete más de esa cueva oscura donde vive. Su boca, casi desdentada, con un solo par de colmillos inferiores afilados para rasgar y comer. Las extremidades las tiene pegadas al cuerpo como si de alas membranosas se trataran, dándole un aspecto de crisálida deshecha. Tal mutación sufrida solo ha podido deberse a ese lugar que ha elegido para esconderse; esas cloacas donde solo las míseras cucarachas nocturnas se atreven a salir.

*

Siempre tuvo una vida bastante hastiada. En el meridiano de ella eligió este abrazo de la inmundicia; permitiéndose en ese mundo inhóspito, fantasear con monstruos que le perseguían. Se le metió en la cabeza que le acecha un invasor terrible, un draconiano de un solo ojo, con una luz tan potente que, a pesar de ser ciego, él la percibe como si viniera a ráfagas. Decía, y dice, que se deslumbra, aunque no es de una manera visual como lo hacemos el resto de los mortales. Hubo una vez que pudo sentir la luz tan de cerca, que todo su cuerpo se estremeció del miedo. Además, el monstruo emitía un ruido que ensordecía, agudo como esas ruedas frenadas de un tren en la vía; un sonido hueco que en esa cavidad se intensificaba. El insignificante ciego piensa que el monstruo de la luz blanca apresa todo aquello que puede agarrar; él sabe muy bien, que si por un casual lo encuentra, nunca volvería y desaparecería para siempre.

En su minúsculo y negro microcosmos también hay lugar para la fantasía. Cuando este resto de ser aún veía, hablaba de unos seres con cilios amarillentos y correosos, con babas verdes, mugrientas; entes que llevaban ventosas como flautillas y se movían a su alrededor. Otro día descubrió las fluorescentes medusas de caparazones volcados en una espesura gomosa de la pared. Y con lo que más fantaseaba era con los seres de las antenas obstruidas y garfios deshechos; una especie de gusanos con cuerpo vermiculado que llevaban todos sus anillos desarticulados y que cada uno se movía de manera independiente como una marioneta atropellada por las ruedas de una automóvil.

El ciego, de su vista no se fía mucho ¿cómo lo iba a hacer?, pero sí del oído; lo ha agudizado de tal forma que escucha el movimiento zigzagueante de las ratas culebrosas cuando nadan en el agua. Palpa todo aquello que puede parecerle extraño. Si da con algo que está en calma y no se mueve, uhm no se confía, nunca se sabe lo que puede estar debajo. Entonces adelanta su cuerpo, echa hacia atrás la cortina plegada que lo guarece y de un salto con sus extremidades inferiores, se agarra con sus pulposos dígitos de rana pantanosa. Estos apéndices móviles los ha desarrollado al tiempo que unas manos con palmas como pegatinas en forma de hoja, adaptadas para poder avanzar en ese espacio resbaladizo. Las uñas se le han ido endureciendo; le ayudan a aferrarse como lo hacen los crampones en las superficies heladas. Aquel lugar había engullido a este reducto ser y él solo se ha confiado a adaptarse. El escuchimizado ciego ha mutado en su forma, para que el espacio que ocupa no se lo trague del todo.

*

Un día una fuerte succión le agarró desprevenido en aquellos túneles. Sintió como si hubieran puesto en marcha unas turbinas a reacción que lo aspiraba todo. Al escuálido y negro ciego lo tiró hacia las paredes de la cloaca; sintió como sus uñas se le iban rasgando intentando anclarse a todo lo que se encontraba a su paso. Pudo sentir el golpeteo de su cuerpo una y otra vez contra los duros muros, envuelto en oleadas sucias y mugrientas. La fuerza era tan grande como un huracán, un ciclón de viento y agua putrefacta que lo tragaba; iba siendo zampado en un torbellino de luz cada vez más blanca y brillante. El monstruo se había apoderado de él. 

El niño topo salió a la luz, fuera de la alcantarilla. Había sido aspirado por el camión de desatranques y sacado a la superficie. Y hoy mismo, lo ha vuelto a encontrar de nuevo. Ya es la tercera vez que el vehículo con su cámara de inspección y su bomba tropieza con él; pero siempre deja que se escape, que se deslice de nuevo a su inframundo.


FIN






Pinturas de Jorge Pirozzi  (la de arriba) 
y Joan Miró (ésta última)




****

Algunas moralejas aportadas por los seguidores cuando han leído el cuento:



"...Mi conclusión que todos somos un poco ese niño topo,que este mundo es una gran topera repleto de pequeños agujeros individuales, algunos topos deciden arriesgarse a vivir y salen de vez en cuando, otros prefieren quedarse en la seguridad de su madriguera dónde nadie les hará daño, salvo ellos mismos; pero todos estamos ciegos, todos vemos tan solo lo que queremos ver....No tienes que elegir..." Scherezade.