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19.8.14

CUADERNO DE VIAJES




¿Han cambiado mucho los cuadernos de viajes?

¿Han cambiado las vivencias, las descripciones, las sensaciones?


Creo que no, aunque ahora los hayamos convertidos en blogs. Siguen siendo ese oasis donde los viajeros dejamos nuestras impresiones y vivencias personales para que otros viajeros las lean.
Cuando comencé este blog este era el fin y sigue siéndolo: dejar constancia de nuestros viajes.

A los viajeros nos atraen tanto las realidades de las culturas que son más o menos lejanas en la distancia y en el tiempo como las que nos son más cercanas, tal vez porque también nos gusta compartir nuestros lugares de procedencia.

Cada uno filtramos la realidad que vemos y sentimos con un estilo propio, con una expresión viva y fresca. Cuando visito otros blogs de mi círculo de viajeros veo esta particularidad.

Pero, en esta ocasión permitidme que me sienta atraída por los viajeros que visitaron algunos de los lugares que recojo en mi blog pero, con la particularidad de verlos con ojos de antaño.

¿Han cambiado las vivencias, las descripciones, las sensaciones? comprobarlo vosotros mismos. He elegido La Alpujarra, porque soy una enamorada de ella y suelo ir a menudo, y a Gerald Brenan, como uno de los viajeros más conocidos que anduvo por estas tierras. Los párrafos son parte de su cuaderno de viajes de 1920. Las imágenes son parte de nuestro archivo de este rincón





 "Al otro lado de las montañas de Sierra Nevada, existe una franja de terreno bien regado y tachonado de aldeas, que lleva el nombre de La Alpujarra...en mi recorrido por estos lugares no había tomado en consideración los problemas que el mapa planteaba. El único disponible era el mapa provincial, una hoja pequeña pavorosamente coloreada y del tamaño de un pañuelo grande...estaban marcadas las aldeas, aunque no siempre en su situación correcta, pero no aparecían las montañas y daba una idea estrictamente esquemática de los ríos y arroyos....pocas carreteras estaban construidas en esta época y la mayor parte de mi trayecto lo realicé en camino de mulas..... con la lluvia, el pié se me hundía hasta el tobillo en el barro"



"era una aldea pobre, elevada sobre el mar, con un panorama inmenso a su frente. Sus casas grises, en forma cúbica de un mellado estilo Corbusier, en rápido descenso por la ladera de la colina y pegadas una a otra, con sus techos de greda planos, y sus pequeñas chimeneas humeantes sugerían algo construido por insectos....contaba con abundancia de agua que fluía a lo largo de la ladera por acequias de riego y descendía a veces a través de las calles....."



"Haciendo acopio de valor cogí el cántaro de barro y con él en la mano me fui a la fuente. Unas cuantas mujeres con  pañuelos anudados en la cabeza y faldas cumplidas y entalladas me miraban y cuchicheaban......se acercaron y me arrebataron el cántaro, lo llenaron de agua y todas a una lo llevaron a mi casa. Comprendí que había infringido de manera inexplicable las leyes de la aldea al tocar uno de esos objetos femeninos y que probablemente si me aventuraba a cocinar cometería casi una ofensa"



".....en lo alto de las escaleras, cubriendo parte de la casa, había un gran ático o azotea que se utilizaba para almacenar grano y secar los tomates y pimientos rojos. Se comunicaba con un terrado, o terraza, de greda lisa...." "mirando a mi alrededor vi que cada uno de aquellos tejados grises tenía una chimenea y de todas salía un penacho de humo azul, que uniéndose a otros penachos daba lugar a un tenue neblina que gravitaba sobre la aldea. Las mujeres preparaban la cena, y como combustible utilizaban ramas de romero, tomillo y espliego traídas a lomo de burro desde las cercanas colinas"...






"..la aldea se alzaba a unos mil doscientos metros sobre el mar, sobre una suave ladera montañosa surcada por arroyuelos, moteada de rocas grises, coloreada con el verde de los álamos, de las mieses y de toda clase de árboles frutales, se agrupaba como una colonia de nidos de golondrinas colgados sobre el vacío. Mirando hacia abajo desde cualquiera de las azoteas la ladera parecía precipitarse en rápidas gargantas rojizas que formaban un dédalo de ramblas o arroyuelos arenosos" .."estas ramblas eran la ruta natural para los animales de tiro; la reata de mulas o burros que avanzaba lentamente a lo largo de un arenoso lecho fluvial constituía una de las escenas características del país"





"..como tengo cierta experiencia de la montañas españolas me gustaría ofrecer al caminante unos cuantos consejos. Lo mejor es utilizar calzado con suela de cáñamo, y no botas de cuero, porque resbala con más dificultad y también pesa menos. La cuestión es encontrar un calzado que esté bien cosido a la suela.....también debo decir que mejor que un mochila es llevar alforja, como las que usan los campesinos de La Alpujarra para meter la comida, debido a que ésta cuelga flojamente y no presiona sobre la espalda empapándola de sudor como la mochila"



"...en pocas palabras, el peculiar sentimiento de tranquilidad y gozo que, casi desde el primer momento, me produjo esta aldea,.....aquí vive un sociedad que antepone las más profundas necesidades del alma humana a la organización técnica necesaria para alcanzar un nivel de vida más alto. Es esa una tierra en la que crecen conjuntamente el sentido de la poesía y el sentido de la realidad. Ni uno ni otro engranan con la perspectiva utilitarista....yo diría que aunque no hay modo posible de medir la felicidad, estos labriegos, dotados de la rapidez mental de los habitantes de la ciudad, sacaban a la vida un considerable rendimiento".

 Gerald Brenan, viajero inglés en La Alpujarra de 1920



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