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12.10.17

CARTA A NORMA






Norma: 

Te escribo esta carta «¿por qué?» Es necesario, te lo debo. Creo que esta carta es lo mejor que he hecho en estos cinco años «¿Para qué? dirás con tu lenguaje interior».

He dejado mi última relación. Convencido que era la mujer de mi vida, pero estaba equivocado. «Ahora pensarás que es normal en mí, dejar una relación por otra». Había puesto en ella alguna que otra expectativa; pero no, aún te tengo presente ¿Por qué crees que será? «Se me olvida, estoy nervioso. Tú no crees, tu solo sabes».

«Estoy viendo tus ojos negros frente a mí preguntándome ¿Qué pasa?» 

Debo escribir esta carta. Necesito contarte que no te comprendí lo suficiente. No llegué a conocer esa profundidad de ti misma, la que te hace diferente a los demás. No conseguí entrar en tu mundo porque había una burbuja que no me incluía, era tu burbuja; estabas siempre dentro, mirando hacia fuera con esa mirada tuya. Tus percepciones eran únicas, creadas solo para ti, para lo que eres: Mi preciosa mujer callada. «Siempre he creído que tu belleza era relevante».

Mi amor contigo siempre ha sido solitario. El amor no es igual para las dos personas que intervienen en él. Hay el amante y hay el amado. Yo soy el amante, fui tu amante. «Dirás: Vale, pues gracias». El amor para ti es solo un estímulo más.  «Tu entrecejo se estaría moviendo, casi puedo ver tu cara fija en mí, y esos ojos, tus signos de pregunta». A veces me ponías nervioso. Muchas veces. Yo no tenía paciencia contigo. «Seguirás con tu semblante trazado en la seriedad. Separado, alejado de los demás. La expresión de una personalidad entera» .

Al principio si creí que vivía con una enferma, alguien con algo raro. Yo era incapaz de descifrar tu padecimiento. Yo era el afectado realmente. Rehuía constantemente de los malentendidos, donde te estereotipaban como de otro planeta. Nunca me adapté a los comentarios que te herían. Tampoco a tu extrema sinceridad ¡cómo dolían! Te gritaba. «¿No me entiendes?»

Me adapté a tu orden obsesivo, a tu necesidad de estar sola, a esas noches cuando te ibas de casa y te quedabas en un hotel. Quise robarte parte de tu privacidad, con la que te deleitabas. Estaba celoso de ella y me ofendía. «Dios, cómo te hice daño en tu silencio». Traía amigos a casa y tú te encerrabas en la habitación. Yo te hacía enfadar. No comprendías que después de un agotador día de trabajo me acompañaran amigos a casa. Nuestro hogar era tu santuario y no podía hacer frente a eso después de una jornada de trabajo. «Te odiaba ¿Por qué?» Recuerdo cuando fuimos a comer a casa de mi madre y te preguntó si querías llevarte comida y dijiste “no gracias, no estaba tan buena”. No soportaba esa sinceridad. «Ni esa honesta realidad tuya».

Nunca has mostrado tus sobrados conocimientos ante los demás, «con los pocos conocidos que teníamos», ni si quiera con compañeros de trabajo, al menos como lo hacemos el resto de “normales”. 

No comprendías tantas cosas de mí, como yo tampoco de ti. Sé que nunca cuestionabas nuestra relación. Pero se me hizo una muralla. Ese orden, tu orden, tu espacio, tu trabajo, tu TODO, el que te absorbía y al que dedicabas tu vida entera. No podía trepar a ella, aunque lo intentara peldaño a peldaño. «Ah, no me acordaba, tú no sabes de metáforas». Procuraba ser claro. Quiero ser lo más claro que pueda en esta carta que es para ti. «Siempre has sido tan brillante y racional». Ahora que escribo esto siento tristeza, pesadumbre, cuando antes sentía envidia, rabia, odio, celos. Tu estilo de vida siempre fuera de la norma. «Norma. Una ópera. Auténtica». Así eras tú, como eras conmigo. No me perdono haberte excluido en tantos momentos e intentar sacarte de mi vida. «Me avergüenzo. Creía que podía moldearte para parecerte al resto, que te comportarás como los demás».

Tu burbuja se expandía con nuestra vida juntos y yo no supe verte entonces ¿me perdonas? ¿Recuerdas cuando en casa cambié los muebles de la habitación del ordenador? se alteró por semanas el curso de nuestra vida. Fuiste restableciendo todo poco a poco. Recordabas cada cosa en cada cajón, sobre la mesa, en la estantería; hasta el orden de las fotos en la pared; el número de lápices, de bolígrafos, de rotuladores en cada uno de los botes de cristal. Y además, todos eran de colores diferentes; distintos en el estado de sus puntas, la cantidad de tinta; si estaban hacia arriba o hacia abajo...«Me volvía loco. Tus dichosos pequeños detalles». Y tu obsesiva rutina. Cada momento, cada instante de nuestra convivencia como una agenda cronológica. Hasta nuestros encuentros de sexo eran como comer. «Me desarmaban tus excesos de lógica y la disposición mecánica de las posturas». No compartía contigo esos momentos excitantes. Lo siento. Cuando no se comprende no se comparte. «Dirás ¿Y qué?»

Sí. Eres mejor que yo. «Te preguntarás ¿Por qué?» Ves las cosas exactamente como son. Tu libertad de palabra, de sentimiento, sin tapujos, sin ironía, ni maquillajes de hipocresía. Tu inteligencia transparente supera el temor y la opaca normalidad del resto. Siento haberte dicho más de una vez que eras un robot sin sentimientos. Sé que a pesar de esa expresión tuya, de hielo, te duelen las cosas aunque no sepas manifestarlo. Perdona por no ver, por haberte rechazado, por liberarme de ti, «aunque siga preso», por intentar no dejar que llevarás el ritmo de tu vida, el de tu propio ser.

Aun así, ahora sé que a tu manera te preocupabas por mí. No siempre lo veía. «Porque yo sí soy egoísta. Sé que tengo esta condición». No te di la confianza para que fueras más feliz. No te amé lo suficiente para poder descubrir lo que necesitabas en cada momento. Ahora yo necesito, si necesito, saber cómo te sientes. Mi libertad ahora es conocerte mejor. «¿Por qué? Porque es importante para mí».

Gonzalo


(Carta a Norma. Asperger. Escrita el día 15 de marzo de 2017, a las 13:01, con un sonido continuo de tambor de lavadora que en 10 minutos tenderé; una comida a medio guisar que en 20 minutos terminaré. Mi calle está siendo cortada con una radial para la nueva red de saneamiento, el ruido insoportable, no importa, uno más. Escribo esta carta, porque sí. Creo que ha pasado el tiempo suficiente para deshacerme de estos desacuerdos absurdos conmigo mismo. Quiero ver las cosas con claridad y sin artificios. Porque necesito borrar mis dudas y en este papel dejo impreso mi pulso incierto de la vida. Doblaré mi perdón en esta carta, porque sí, es mi voluntad. No conozco dirección cierta, pero la encontraré. Escribo para amar. Es mi razón. Escribo para amar a esta mujer.)



 Pintura de Edward Hopper



10.10.17

LAS CLAVES DE TU MANO






Hola, 

¿Cuántas veces has tenido la sensación de ir de viaje y sentir que vagas y divagas en el tiempo?

Alguien dijo que «el turista es el que no se entera bien de nada», aunque también he leído que «el turista ve solo lo que ha ido a ver, no ve más allá». Yo me apunto a lo que dice Javier Reverte: «La aventura de viajar consiste en ser capaz de vivir como un evento extraordinario la vida cotidiana de otras gentes en parajes lejanos a tu hogar».

¿Te gustaría conocer el viaje que vas a hacer antes de ir? ¿Te gustaría que fuera sin guías de papel, ni agencias de viajes, ni un revuelo de información de Internet que no sabes por dónde cogerlo?

Siempre he creído que es una bendición si alguien me contara antes cómo es el lugar que voy a visitar ¿Dónde están las CLAVES para que pueda volver a mi casa sabiendo que he conocido realmente ese lugar?

No hay guía que se aprecie más que una persona que vive allí, nacida allí. Sólo ella con su sensibilidad, con su forma de pensar y con su buen hacer, será capaz de enseñarnos DE SU MANO lo mejor de su país, de su gente, de sus paisajes, de sus costumbres. Sólo esa persona será la mejor guía. Ella nos va a marcar un rumbo a seguir. Nos matizará esos detalles que por nuestra cuenta, por mucho folleto turístico, o viajero ajeno que se preste, nunca se conseguiría igual ¿Por qué? Por la sencilla razón que con esa persona compartes inquietudes, gustos; ella es referencia en este mundo virtual.  

Las fronteras aquí se hacen más cortas. Conocimiento y sensibilidad. No hay mejores aliados, juntos son ideales para que broten emociones y recuerdos.

Todos hemos comprobado la cercanía que se ha establecido con la sección de “MI PRIMER VIAJE” Los viajes han acabado formando parte de nosotros, enriqueciéndonos, a pesar de la distancia física; y más de uno nos hemos enrolado, entusiasmados, yendo a conocer esos lugares.

Ahora quiero proponerte algo, sí a tí ¿Acaso quieres enseñarnos tu país? ¿Quieres compartir aquí, en VIAJEYFOTOS, la pasión por tu tierra? Yo te ayudaría encantada. El resultado sería: disfrutar todos juntos de tu país.

También puede ser que tengas algún seguidor que le gustaría hacerlo? ¿Y conoces a esa persona? ¿Crees que le podría gustar hablar de su país?

Cualquier lugar menos España, claro, no es por nada es que es un blog español y la mayoría de los seguidores somos españoles y como que, ya nos conocemos un poquito.

Estoy a la espera de que alguien se anime a hacerlo. Os propongo que lo paséis  a vuestros seguidores asiduos a vuestro blog que son extranjeros. Sería estupendo que puedan contar con el blog VIAJEYFOTOS para que nos muestren su país, donde sea, ya esté en Norteamérica, Sudamérica, Europa, Asia, África...


¿Qué país será el primero en estrenar esta sección? 

¿Creéis que podría ser posible?

Espero vuestros comentarios.

Un abrazo 




2.10.17

LA PRIMERA VEZ DE NIÑA LAURA







Era la primera vez que lo hacía fuera de su casa. Sus ojos miraron a la izquierda, a la derecha, disimuladamente giró su cara hacia atrás, y de pronto, una detonación en el silencio de la calle: PPRRRR «qué a gusto». Se sonrío por el retumbo. Pero, qué mala suerte, alguien tosió desde un balcón. Bajó la cabeza. Comenzó a andar como si no fuera con ella.
*
La vergüenza de niña Laura le ruborizó la cara, un rojo a mermelada de frambuesa se le quedó colgado en los mofletes. Siguió caminando más aprisa, aceleró el paso, por si el peo disfrazado de trueno le fuera arrojado desde el balcón, como los rayos de Zeus desde el Olimpo. Caminó hasta volver la esquina y volvió su cara para comprobar si algo le perseguía. Retomó su paso y comenzó a pensar en voz alta:
«No comprendo como una sana y placentera costumbre sea una falta de educación. Tampoco te vas a dejar reventar la tripa, al fin al cabo son gases. Hay que ver que pudorosos, cuando es de bebé o de viejo, nadie se queja. Considero que el peo es un acto de afirmación y no hay como él para el desarrollo y la salud existencial. Si estuviéramos en tiempos del imperio romano esto no pasaría, ahora en la era del descubrimiento y conquistada la libertad de expresión…. ¡y una leche! pero si vetamos el ojete ¿Qué nos queda?».
Niña Laura dejó de rumiar, por si sus revelaciones alterasen el compás de su tripa. Y es que ella tiene razón, es cuestión de giros aéreos. Hasta las hormigas son peorrillas; peces y gusanos también se peen ¿cómo? ¿no te los imaginas? Y puesto que hablamos de animales, quién tiene un gato lo sabe bien ¡ni una vaca le supera! puaf, y esos no son descuidos que a veces te lo soplan en la misma cara…

–¿Qué dices? habla alto – es niña Laura que la he ignorado
– Qué digo que el peo es un delirio de buena voluntad que a veces va de parranda. Y qué arte, ¡qué percusión! En grupo son peetes que hacen de tu culo una trompeta, qué digo yo, una tuba y un trombón ¡qué tronío!
–Es lo que digo, que aire son y al aire van, atmosféricos sin más ¿Sabes que en medicina los llaman meteoritos y otros le llaman flatos? será para acercarlos más al universo, al cosmos de los placeres.
–Niña Laura, yo no entiendo mucho de asuntos etimológicos, tú eres más lista en esto; yo me dejo llevar más por el sonido, por el ruido que hacen, sabes. Puedes ir borracho, ebrio, y es un pedo, y si vas más fino, un cuesco, como hueso de melocotón. En el fondo el peo da risa, es graciosillo hasta en el nombre.
–También son poesía– ni imaginar la cara que he puesto y por decir algo,
–Es mucho decir ¿no?
–¿No conoces a Quevedo? – comienza a subir los brazos en un rizo hacia el cielo– “El pedo es como la nube que va volando y por donde pasa va fumigando, el pedo es vida, el pedo es muerte y tiene algo que nos divierte; –se va emocionando– el pedo gime, el pedo llora, el pedo es aire, el pedo es ruido y a veces sale por un descuido –más todavía el pedo es fuerte, es imponente pues se los tira toda la gente” Pr, Pr…
–Anda, ¡qué bien! Vaya, que sonata barroca, que rondó, ni Haydn lo podría haber hecho mejor. Pero hay que tener cuidado…digo, con tanto peo. No hay que pasarse, tienen también su límite. Se prescriben que no sean más de diez al día, porque entonces se puede entrar en un estado crítico... ¡Niña Laura! ¡niña Laura!
*
Niña Laura, ha desaparecido. Se escucha: PPRRRR, PPRRRR, resuena en toda la calle. Ejem, ejem. Bueno, mucho me temo que se ha ido con la música a otra parte. Para hacerlo la primera vez no le ha salido mal el concierto ¿no crees?

25.9.17

MI PRIMER VIAJE DE CONXITA CASAMITJANA








Hola seguimos con esta sección de los primeros viajes de los seguidores de este blog. P
ara los que no la conozcáis aquí os podéis encontrar unos primeros viajes a:  

Calpe, Granada, Londres, Pirineo Aragonés, París, Madrid, Siracusa, Olivenza, Grecia, Salies de Bearn (sur de Francia), Córdoba y San Fernando 

Siguiendo el mismo orden corresponden a:  



Si tenéis curiosidad por sus viajes podéis pinchar en su nombre. Son viajes compartidos con la nostalgia, el cariño del recuerdo y secretos contados en primera persona, desde el rincón más íntimo que puede ofrecer este mundo virtual donde hay tanta gente que pasa a hurtadillas, de incógnito y desapercibida. Por esta razón, y por otras muchas, agradezco esta confianza depositada en el blog de todos y cada uno de los compañeros que han participado, como es el caso de esta compañera que nos va a contar su primer viaje.


Nuestra protagonista de hoy es CONXITA CASAMITJANA 


Conxita: Enredando con las letras es
 mi "rinconcito" de sueños


¿Quién es Conxita? correspondería una presentación de ella antes de proceder con su primer viaje ¿no creéis?, pero en esta ocasión (al igual que lo hice con Josep Mª) Conxita se ha prestado a una entrevista para conocerla un poco más, a ella y a su blog. El regalo, por tanto, es doble. Ya no solo nos comparte este viaje de su juventud sino que además nos demuestra su carácter abierto y sincero contestando a las preguntas y descubriéndonos facetas de ella que seguro muchos desconocéis. Comenzamos pues con su viaje.








Hace un tiempo Eme me propuso participar en su blog contando mi primer viaje, en el momento que me lo comentó andaba yo liadísima con plazos de entrega y revisión de materiales didácticos que me habían propuesto escribir. Ahora una vez entregados empiezo a tener algo más de tranquilidad y he podido apuntarme a su propuesta. Así que antes de nada agradecerte Eme que pensaras en mí para explicar esta primera vez. No fue mi primer viaje, pero sí la primera vez que descubrí los Alpes.








Mi primer viaje a los Alpes


Tendría sobre los 19 años, estaba en la universidad y aprovechamos las vacaciones de semana santa para irnos a esquiar. Ya hacía años que esquiaba y frecuentaba las pistas del Pirineo catalán y también las de Andorra.

Este primer viaje fue a los Alpes Franceses, concretamente a una estación muy chiquitita que se llama la Foux d’Allos en le Val d’Allos. Esta estación es de las poco conocidas y pequeñas en comparación con otras grandes estaciones de los Alpes, mucho más famosas. Aún hoy no sé de dónde sacamos la idea, pero sí que nos apetecía conocer las pistas de esquís de los Alpes y con una amiga nos apuntamos en un viaje organizado que nos cuadraba por fechas y por presupuesto. En el momento de hacer la reserva (y pagar) nos dijeron que todas las plazas de Barcelona estaban ya ocupadas, pero sí no nos importaba en el autocar de Madrid aún sobraban plazas y no, no nos importaba.

A la hora convenida a las 5 de la madrugada estábamos en el punto de encuentro, era la primera vez que hacíamos un viaje de esquí en autocar y cargar con todo el equipo no es algo ni muy cómodo ni ligero. Al llegar ya estaba un único autocar con el portaequipaje abierto y allí soltamos todo nuestro equipo. Éramos las primeras y podíamos escoger sitio, conforme iban llegando otros pasajeros se nos ocurrió asegurarnos de que el autocar iba a nuestro destino y… Os aseguro que disculparnos entre risas avergonzadas y sacar nuestros voluminosos equipos no nos llevó más que unos minutos. Vaya para de torpes, el autocar sí iba a los Alpes, pero a otra estación de esquí.
Mientras el autocar se marchaba, nos sentamos a esperar en la acera y al rato apareció un chico corriendo que, él sí, después de preguntarnos si ¿éramos las catalanas? Jajaja cómo si no hubiera otras en Barcelona, nos llevó al autocar correcto que venía con más de una hora de retraso.

¿Os imagináis a dos catalanas en un autocar lleno de madrileños? Las plazas sobrantes eran solo dos y nuestros compañeros de viaje se lo pasaron muy bien “confundiendo” la plaza de toros Monumental con el campo del Barça y otras lindezas que ya no recuerdo, pero sí las carcajadas de todo el autocar y que nuestra prudencia informando a tanto desinformado duró escasos minutos.
El viaje fue larguísimo pero muy divertido y en nuestro caso rompió con todos los tópicos sobre catalanes y madrileños. Fue una gran experiencia de la que conservo grandes recuerdos y un buen amigo, disfrutamos de un tiempo espléndido y de un dominio esquiable difícil de imaginar en los Pirineos.  Para los que nos gustan los deportes de invierno, una visita a cualquiera de las pistas de los Alpes, incluso las más pequeñas, son una auténtica gozada.





De aquella época lo que me quedó muy claro es que los tópicos son solo tópicos y que no importa de dónde seamos las personas sino cómo somos y las ganas que tengamos de entendernos. El idioma ayudaba a comunicarnos bastante bien (en mi época estudiábamos francés, el inglés vino luego) y lo cierto es, que no lo usamos mucho, porque fundamentalmente nos relacionamos entre nosotros en castellano. Era un viaje de esquí y nos pasábamos muchas horas al día esquiando, pero había momentos de relaciones, bien cuando íbamos a comprar a los pequeños supermercados que había en la estación, con los pisteros o con los monitores que nos acompañaron desde Madrid.

Mi primera impresión fue que nuestras pistas eran muy pequeñas. Allí todo era mucho más grande, más pistas, menos gente, sin colas y un tiempo muy cambiante. Un día se despertaba con un sol espléndido y el siguiente podía hacer una tormenta de nieve tan impresionante que no conseguías ver ni a un metro de distancia. Era como si los Pirineos fueran los hermanos pequeños. En aquel momento me pareció que nos llevaban años de ventaja en instalaciones y en el trato que se daba al esquí y al turismo de nieve.

Llegar hasta las pistas fue bastante pesado. Creo recordar que el conductor que llevábamos no era muy experto y aparte de equivocarse en mi propia ciudad (intentó entrar en contra dirección en una de las avenidas principales) acabó tomando una ruta errónea en los Alpes. Eso supuso tener que dar la vuelta en una carretera de alta montaña muy estrecha y con grandes precipicios a ambos lados. En aquel momento aquello fue una anécdota, no veíamos el peligro e incluso los que estábamos detrás íbamos avisando al conductor que no siguiera, que ya estábamos colgando del precipicio.





A primera hora teníamos clase sobre unas 4 horas y después aprovechábamos para esquiar entre nosotros. El primer día se organizaron los grupos por niveles y el último se celebraba una carrera en la que quienes querían competían. Por supuesto, algo fundamental fue el aprés-sky, lo organizábamos en los mismos apartamentos. Casi todos éramos estudiantes y había muy buen ambiente y fiestas sin parar. Al día siguiente volvíamos a esquiar a primera hora. Nos alojamos en un edificio a pie de pista, en concreto, en un primer piso, pero había tanta nieve que salíamos esquiando por la terraza y de hecho, lo usábamos con frecuencia de entrada y salida del apartamento y para guardar los esquíes.

Sí, aquel fue mi primer viaje. Después durante años, en semana santa, volvía a pasar una semana en otras estaciones. Volví a los Alpes franceses más tarde, después a los suizos y finalmente esquié en los italianos. En todos ha sido una gran experiencia, espléndidas pistas y muy buenos amigos. Recuerdo con una sonrisa cada uno de esos viajes. Después ya me resultó más complicado tener toda la semana de vacaciones y cuando llegaron los niños, las montañas de los Pirineos ya estaban bien.

Y hasta aquí ese primer viaje a los Alpes. Gracias Eme por dejarme compartir esta experiencia.


***


Y ahora ante de pasar a la entrevista un regalo musical 







Y aquí os dejo esta conversación real y silenciosa en un mundo virtual, gracias a la confianza que derrocha esta mujer. Conxita es un tango liviano de llevar, binaria, fácil de ir al compás de dos. Conxita es así, íntegra, vital. Una mujer descubridora por naturaleza, con las habilidades sociales para ir más allá. Lo vas a descubrir enseguida. Y como dice la canción "De mi vida doy lo bueno".


-"Enredando con las letras” es el nombre de tu blog. Conxita, me gustaría que nos hablases de ese "enredo" ¿Cómo se te ocurrió llamarle así?

-Me costó decidirme porque, aunque siempre me ha gustado escribir y lo he hecho siempre, era un tema muy íntimo, muy mío. Lo más que había dejado que me leyeran era algo que escribía a mi familia y cuando mis hijos eran pequeños, les inventaba cuentos.

Un día me atreví a enviar un relato a un concurso y aunque no gané, me sirvió para atreverme a compartir lo que escribía y fue entonces cuando empecé a valorar la posibilidad de tener un blog, pero no tenía ni idea de cómo funcionaban (aún hoy no soy una gran experta) y me dediqué a investigar por internet. Me iba poniendo a ratos, pero sin acabar de decidirme. Creo que me daba un poco de miedo.

Al mismo tiempo, me apunté a una charla de un par de horitas sobre el proceso de escribir un libro. En aquel momento tenía interés en escribir sobre una experiencia personal pero no para publicarla. Varias de las personas que estaban allí tenían un blog y al acabar la charla estuve hablando con ellas y me animaron a publicar el mío que seguía en estado embrionario.

Al final no solo publiqué un blog, sino dos, porque decidí compartir la experiencia del intercambio de mi hijo con otras personas:  http://familiaporskype.blogspot.com.es/ De hecho, solo lo tuve en activo el año que él estuvo fuera, pero sigue abierto porque aún hoy sigo recibiendo correos de personas que tienen dudas y a las que intento ayudar con mi experiencia que fue muy buena.

El nombre de “Enredando con las letras” salió así un poco de repente. Me gustaba justo hacer eso, enredar con las letras hasta formar palabras que contaran cosas y así al fin me decidí a publicar mi primer relato (ese que había enviado a un concurso) por el que sentía un gran cariño y quería hacerlo protagonista de mi blog. Mis primeros relatos pasaron totalmente desapercibidos, no sabía cómo funcionaba ni el blog, ni google+, ni las comunidades (aún me cuesta saber cómo funciona google+) pero poco a poco fueron apareciendo personas que me dejaban sus comentarios y a las que yo empecé a visitar y ahora tengo muy buenos amigos. Una de las primeras personas que me brindó todo su apoyo y ánimos fue Francisco Moroz del blog “Abrazo de libro”, él sabe el cariño que le tengo como la gran persona que es, muy generoso, y siempre dispuesto a animar a los novatillos que empezábamos como era mi caso y después con sus acertados comentarios.


-Por cierto, trabajas en Formación (Coach) dentro del área de recursos humanos ¿qué hay de tu profesión en tu blog? 

-Trabajo como bien dices en formación, desde hace años he estado vinculada a distintos departamentos de recursos humanos. Soy una persona que intento apasionarme por todo lo que hago y creo que lo consigo bastante.

¿Qué hay de mí en el blog? Como sabes soy psicóloga y supongo que es mi interés por las personas lo que está en mi blog. Me gusta contar historias de personas para personas, me gusta descubrirlas, mirarlas desde distintos puntos de vista, entender sus motivaciones y no juzgarlas, dejarlas contar y eso es lo que intento con mis historias.

A mí me gusta ver lo positivo, lo bueno que hay en las personas y buscar esas posibilidades. Me gusta que las personas puedan elegir porque eso da opciones y nos hace libres, creo que lo importante es tener posibilidades y elegir. Intento que mis personajes tengan todas las posibilidades, que cada día puedan escribir una nueva historia, que cada día lo estrenen como nuevo como dice un amigo.

  

-¿Consideras que es otra faceta tuya la que se refleja en el blog?

-Evidentemente es mi faceta más creativa. Como tengo escrito en algún lugar del blog, mis dos pasiones son leer y escribir, bueno hay por supuesto otras muchas, pero relacionadas con el blog son esas dos. Escribir es algo que me apasiona y me hace feliz y nunca lo considero una obligación y quiero que siga así, por eso seguramente escribo poco.

Me gusta toda la parte de interaccionar con otras personas, descubrir otros blogs, leer, comentar y compartir ratitos con las personas que hay detrás de los blogs. Me parece muy interesante, aprendo un montón y he conocido a gente fantástica y a algunos hasta he podido conocerlos en persona y descubrir que esa afinidad que sentía en el mundo virtual también se da en la vida real.

Ese ha sido mi gran descubrimiento sentirme muy cerca de personas que comparten gustos e intereses similares a los míos, a los que no he visto nunca y que viven en distintos lugares algunos muy lejanos, pero a los que siento como amigos. Es una gran experiencia.


-¿Hasta dónde quieres que trasciendan tus palabras cuando subes un relato? 

-Uyyy no me lo he planteado nunca, para mí es un privilegio que me lean y me comenten, me encanta la generosidad de las personas que me visitan cuando me explican lo que les ha sugerido la lectura del relato o incluso sus propias experiencias, me encanta y lo disfruto mucho. 

Supongo que lo que una busca cuando escribe es ser capaz de transmitir con las letras, emocionar con ellas, hacer que el lector se sienta un poco parte de esa historia y ponga sus emociones y su imaginación, que provoquen algo.


-¿Qué esperas de esta red virtual? 

-No esperaba nada y he obtenido mucho. He aprendido, he conocido a grandes personas, he hecho amigos y paso buenos momentos, así que espero seguir disfrutando tanto como lo he hecho hasta hoy.

He descubierto en el mundo bloguero mucha generosidad y compañerismo, a grandes escritores y sobre todo a mejores personas. Detrás de cada blog hay grandes personas por descubrir con las que compartes intereses, ganas, ilusiones y sueños y con el tiempo se convierten en amigas con las que se pasa buenos momentos.

***


Y hasta aquí este precioso encuentro. Conxita Gracias. Gracias por ser como eres.

Para terminar deciros que en el apartado de comentarios tenéis la libertad de intercambiar impresiones con Conxita, por cierto, le encanta que le comentéis, de lo que sea, bien de su viaje o de su blog. Animaros, le hará mucha ilusión. Un abrazo



21.9.17

EL HOMBRE DEL SOMBRERO MARRÓN








Boloduy tiene un montón de bolsillos en su ropa. Cada uno es diferente y cada cual tiene una historia. Verla con sus pantalones y su blusa es una fiesta: los bolsillos de colores le cuelgan de arriba abajo, algo así como un canguro poli marsupial. No es nada comunicativa a pesar de esa apariencia. Hay momentos que parece vivir en una especie de silencio eterno y tal vez, sea ésta la razón de su enorme capacidad inventiva. Con esa imaginación desbordante rellena sus bolsillos.

Siempre le ha gustado observar a la gente, hasta tal punto, que durante unos días hace suya sus vidas para después dejarlas donde estaban. Como tampoco es muy charlatana, no tiene curiosidad por lo que puedan contar de la vida de estas personas, ni le preocupa si están bien de salud o si entran o salen, si tienen familia o no, si son de aquí o de allá. No le interesa esa parte de su historia. Boloduy tiene una manía: se fija más en las personas cuando están quietas, preferentemente sentadas, pero si alguna está de pie, repara entonces en la sombra que proyecta su figura en el suelo o en la pared. Según ella, cuando permanecen inmóviles su historia se congela… ¿Qué? Ah, ¡Claro que sí! Boloduy quiere preguntarte algo,

«¿Qué bolsillo quieres?» Si yo fuera tú elegiría los de abajo, los de los pantalones, esos suelen llevar historias más interesantes. «Bien, has elegido estos, ¿Cuál de todos? los hay de todos los colores» Ella te ofrece una historia. Será la historia de alguien que se caracteriza por llevar algo que le identifica, corresponde asimismo con el color del bolsillo: el moño caoba, la gorra amarilla, las gafas azules, el flequillo fucsia, el sombrero marroooón… «¿Éste? Buena elección, es una de mis historias preferidas». Boloduy va a sacar la historia de su bolsillo marrón, está mirándote con la cabeza baja y con los diminutos labios apretados por la sonrisa.

*


El hombre del sombrero marrón se encontraba sentado en su silla, como siempre. Y como siempre se le veía con su cabeza baja y sus dos brazos sobre la mesa. Parecía una estatua, como esas de bronce que invitan a que te sientes junto a ella. Sus dos manos se podría adivinar que se movían, como si dibujaran en un papel. La misma rutina y los mismos movimientos desde hace cuatro días.

El hombre había transformado aquella pequeña mesa redonda de terraza en una mesa de dibujante. Cuando llegaba lo primero que hacía era sacar sus lápices de un bolso que llevaba cruzado y algo pequeño que podría ser, tal vez una goma o un sacapuntas; seguidamente pedía una taza de café. Este bar queda justo en la acera de enfrente del portal de mi bloque y lo llevaba observando desde mi ventana, ahí, plantado en la terraza. Aparecía sobre las 9 de la mañana y se quedaba más o menos una hora. Luego recogía todo y se marchaba.


**


El hombre del sombrero marrón es gris. Su chaqueta es gris, su pantalón es gris. Tiene una expresión limitada, neutra, que no alcanzo a ver bien, debe de tratarse de un delineante. Tal vez un delineante bien formado, con gusto y vocación por su trabajo: un delineante proyectista, un artista de la geometría. Pero me entra ahora una duda: ¿él trabajaría entonces sobre planos? son dibujos con dimensiones que en esa mesa serían imposible de hacer y además, utilizaría una escala, algo que no llego a apreciar sobre su mesa. Sin una escala no puede trabajar, entonces no es delineante. ¿Y si fuera un pintor? Un artista de esos que garabatean en cualquier sitio el borrador de su próximo cuadro; quizás una pintura que dentro de un tiempo sería famosa y lo consagraría, y todo gracias a estar sentado en la terraza de un bar ¡Qué cosas! Pero igualmente, la mesa es sumamente pequeña, no le da ni para el borrador de una escena, y además no se le ve que se fije en nada cuando dibuja, su sombrero no sale del papel. También mientras pinta no debe de sonreír y ahora lo hace, por un momento he visto su boca. Yo no me imagino a un pintor con el gesto de la sonrisa. Estos artistas, por lo general, están callados, pensativos, dejan que la obra de arte diga las cosas. Ya me doy hoy casi por vencida, a no ser que, Uhm… ¡claro solo podía ser un ilustrador!

Hoy se me está dando bien la investigación. Mi madre siempre ha dicho que tuve una época que todo lo relacionaba con las historias de Agatha Chistie. Y ahora que cuento esto, también el hombre del sombrero marrón podría tratarse de un ladrón preparando un robo, ah, ¡pero esto es absurdo! tal cosa se prepara en un día y no todos los días desde hace cuatro. Aunque también podría estar preparando el robo del siglo ¡guau, qué emoción! y todo en la terraza del bar de enfrente. No obstante, si se impone el sentido común, como diría mi padre –pese a que él no tenía cualidades para el dibujo- seguro me haría razonar «hija, si te dan a escoger entre un trabajo artístico y robar…». Y como siempre su consejo sería el más acertado. Descarto al hombre del sombrero marrón como ladrón y lo dejo como ilustrador, ya está decidido. Le concedo el beneficio de la destreza, la habilidad, pero en un mundo lleno de historias y objetos no planos, ni lienzos, ni con ese concienzudo trabajo, utilizando métodos totalmente planificados y poco creativos como el del delineante. Seguro que el delineador tendría una caligrafía recta, centrada en la hoja, dejando unos márgenes perfectos, casi trazados con tiralíneas. Y sus dibujos serían coloreados dentro de unos límites… Búa, que aburrimiento.

El trabajo del hombre del sombrero marrón será fantástico, como el del pintor. Donde las emociones fluyan. Y lo harán en un solo trazo, como la creación del ilustrador: con un sencillo dibujo la poesía podrá brotar y provocar. El hombre del sombrero marrón entonces es un incitador con sus dibujos, nos desafía. Es un insinuador de otra realidad que, aunque la vemos no reparamos en ella hasta que nos la muestra. Vaya, no hay que negarse que tiene clase este hombre con ese sombrero marrón de ala.

¡Qué maravilla! Es un famoso ilustrador de portadas de libros que hace las delicias de los escritores; capaz de dibujar árboles de algodón y definir unos trazos hundidos en las raíces de dónde va a sacar pequeñas notas musicales. Notas que suenan y mientras, en otra página que está en blanco, empiezan a aparecer figuras que hacen equilibrio con las palabras; como esa equilibrista que caza estrella con sus zancos. El ilustrador es capaz de convertir una simple casa de cuco en el mundo redondo que todos conocemos… Este artista del lápiz será capaz de hacer llegar el mar al barco, tirando de las olas como si fueran una colcha. Llegaría a pintar líneas tiradas por pájaros, líneas que serían globos, globos que serán nubes… Creo que empiezo a enamorarme de este hombre del sombrero marrón.


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Boloduy ahora está con los ojos como sandías y la boca cayéndole hacia abajo como un merengue en la pared. Su mano, la ha metido en ese bolsillo marrón, ya no la saca. Mucho me temo, que por unos días, esta historia se va a quedar ahí.


FIN







Una historia dedicada a todos los ilustradores que, con sus sencillos dibujos, algunos incluso minimalistas, son capaces de hacernos emocionar, reflexionar, sentir y ver más allá.  Estoy segura que tú conoces a alguien, algún ilustrador que te guste mucho ¿..........?