22.12.17

POR ALGO ME FALTAS






La razón de mi ser estaba dividida en dos y no me di cuenta entonces.

La paridad que ellas juntas constituían me servía para poder abrazar y conseguir amar la vida. Así de juntas daban mi aplauso a la singularidad de los acontecimientos y así de unidas, se cruzaron como el abrigo ajustando mi pecho. Las dos cogidas en el rezo de mi comunión y las dos por seguir a la raya del pelo. Con el frío, las dos se quedaban dentro de los guantes y todas esas noches que se escondían bajo la almohada cuando me venía el sueño. Fueron las dos, sí las dos, necesarias para disponer de las fotos en los marcos y rodar esos toneles de vino de hogaño en la bodega. Se me arrimaron las dos para pelar todas esas patatas y se me mojaron a la par en el fregado diario de los platos. Y cuántas otras veces las observaba ahí, las dos echadas sobre las páginas del libro, mientras yo leía.

Hasta que un día, una de ellas faltó. En ese momento supe lo diferentes que eran: una sola me servía para escribir y la otra, mi Zurda, tenía el don de hacer su voluntad.

Recuerdo que Zurda siempre tuvo muy mala letra, una negada para aprender caligrafía. De niña escribía de derecha a izquierda, creo que lo hacía para que yo me perdiera mirándola. Zurda se inventaba una especie de disfraz de palabras para divertirse: invertía y retorcía las letras a conciencia, con exageración, para que yo no las entendiera; las ladeaba como deformes serpentinas. Y es que ella prefirió ser creativa antes que aprender a escribir. Jugaba con las letras. La he visto hacerlo con los fideos o con los restos de pinzas de tender la ropa.

Zurda era la más cariñosa. Me acariciaba con su dedo índice la sonrisa, abría mis ojos en las páginas de mi cara como en uno de esos artilugios giratorios antiguos de cine que llevan figuras dibujadas... era distinta.

Diestra era la comprometida y la casada. La que está. La que extiende lo superficial delante de mi cara, la que toca con dureza y deja amargo el gesto en mi boca. Y ahora sé por qué, razón sobre razón. Ella se lucía, me seducía con una letra graciosa, redonda; pareciera que dibujaba mientras me dejaba decir. Mi diestra, la virtuosa artista. Ya tenía un instintivo trazo de arte desde su comienzo con la escritura. Lo malo de ella es que con el tiempo se transformó en una nostálgica y con la redondez de sus letras me hacía saltar en el papel épocas pasadas y tristes; atraía a sus dedos las lágrimas de mi pesadumbre. Diestra describía esos momentos de agonía... Lo más cruel que me hizo fue que a mi desesperanza la enmarcara en ese presente. Desde mi adolescencia Diestra intentó acaparar mi atención y éste ha sido mi pago... Ella insistía, insistía, me estrujaba el corazón con su fuerza y una sangre fría se volcaba por dentro de mi ser. Si no hubiera sido por Zurda que a ratos me liberaba...

En mi juventud Zurda era transgresora, me hacía reír, tenía unas visiones futuristas que me descolocaban. Ella dejaba su dedo índice con ese anillo grande de plata sobre mi sien y evocaba mis sueños. Recuerdo que en la vigilia siempre porfiaba conmigo. Terca, con sus cinco dedos me dirigía las ilusiones y cuando ya me había seducido, se adelantaba a mis decisiones. 

- ¡Fue ella! la culpable de que yo intentara tomar aquel tren. ¡Quiso que me escapara, que me fuera de aquí, ella se agarró a la señal para que yo leyera ese destino!-  Lo contaba y no lo entendían.

Zurda siempre estuvo abierta con sus cincos dedos por delante. La llamada de atención puesta con un derecho concebido antes de su nacimiento, la que se abrió en la placenta en la sexta semana de gestación. Ya estaba tira que te tira de la otra, con unas huellas dactilares más definidas, lo que creo que le daba el derecho de mi razón. Esa tozudez hacia la voluntad: salió airosa por el canal uterino tirando del resto de mi cuerpo. Salió la primera hacia la cáscara externa del mundo con todos los dedos extendidos al aire... Aquello fue una señal, un mal presagio.

Lo sabía. Presentía que tarde o temprano se escaparía sola. Y lo hizo. Zurda con su actitud no se conformaba con estar a la par de la otra. Era mi parte libre, mi fantasía, la que agarraba los momentos, la que me lanzaba hacia delante. Zurda me quería hacer saltar de donde fuera: me colgaba de palos y escaleras o me tiraba desde las alturas de ventanas y muros. Cuando vi por primera vez su línea de la vida, una línea unida a la de la cabeza y a la del corazón, supe que algo pasaría. 

- ¡Ellos estaban allí, la vieron saltar a las vías del tren y yo, yo no pude llegar a tiempo para coger ese convoy! entonces me puse a caminar por las vías del ferrocarril y en un instante sentí una división en mi cuerpo, como si una de las extensiones de mi cerebro se hubiera roto justo ahí. Y la vi allí, suelta, caída y degollada. ¡Pasó! ¡Ella se fue! - He gritado tantas veces. 

A mis cuarenta años, esa mano hacía que resultaran ilegibles los dictados de mi corazón. Cada vez más en contra de la otra. A su manera, aunque no escribía, firmaba mis contratos mentales. Ella fue la culpable de que ahora yo no sepa quién soy. Paso ausente la mayor parte de mis días en este rincón confinado del psiquiátrico, ando a zancadas cojas. Me ha dejado fragmentada. 

Esa mano la conservé durante un tiempo en una vieja lechera, y a escondidas yo trataba de unirla a mí a puntadas. Hasta que un día, me la quitaron del todo.



Obra "Esperanza, y ella en el libro". Julio López Hernández






...Rasgando mi dolor con sus dedos, 
cantando mi vida con sus palabras, 
contando mi vida entera…








17.12.17

LAS CLAVES DE TU MANO. QUERÉTARO.MÉXICO







¡Hola aquí estamos de nuevo! viajando por esos maravillosos países desconocidos para la gran mayoría de nosotros. Ya estuvimos con Idalia Harolina Payano en su bella REPÚBLICA DOMINICANA AQUÍ.  Y hoy un nuevo encuentro en esta sección de “LAS CLAVES DE TU MANO”. Esta vez, una gran sorpresa para todos, donde me incluyo, ya veréis porqué.

Ella ha llegado por Navidad. Es una amiga de un gran compañero de nuestros círculos: Miguel Pina. ¡Qué regalazo! ¿no os parece? Doblemente agradecida que estoy. Y además, conocer un lugar al que parece se le ha instalado el cariño: QUERÉTARO. Un trocito de un país que tiene muchos lazos comunes con el nuestro, preñado de una historia inmensa y ancestral: MÉXICO. Un encuentro cultural con una amable güey. Porque sí, amigos y amigas, es la magnitud de este mundo virtual en el que nos hemos enredado: Lo desconocido se hace cercano y al final la buena compañía se hace amistad.

Esta gentil y generosa mujer queretana que nos acompaña es MONICA OLIVIA RODRÍGUEZ MORALES Ella no ha dudado en mostrarnos imágenes de su rinconcito, imágenes envueltas en palabras que trasmiten una calidez que  te abrigan el alma, pero quién mejor que Miguel para presentarnos a Mónica. Abrazos a los dos mis amigos chingones.

Miguel:

“Desde hace un tiempo, mucho tiempo ya, pienso que la aventura de estar escribiendo en un blog, en mi caso de cine, es muy enriquecedora en lo puramente referido a los contenidos publicados. Pero sin duda lo mejor son las personas que te cruzas en tu camino. Una de ellas, fue Eme, la autora de este espacio viajero y literario, con la que rápidamente conecté. Pues bien, a raíz de abrir esta nueva sección sobre el conocimiento de otros países a través de sus gentes y compañeros de redes sociales, pensé que nadie mejor que Mónica para mostrarnos las maravillas de Querétaro en su México natal. Mónica es una persona encantadora, cálida y muy cordial. Nos conocimos a través de Google Plus y con el cine como referencia principal en nuestra amistad”.





Hola amigos comienzo, si me permiten, con agradecimientos: a Miguel Pina, por ser un gran comunicador y además amigo, a Pure, Vero y Lupita, que me acompañaron a turistear por Querétaro para captar imágenes, Francita y Chuy que me hablaron de platillos tradicionales de Querétaro, a José Luis por sus ojos en la lente de la cámara, a Eme por el bello espacio y a todos por amar a México. Y ahora a conocer un poco más de mi país. Del Corazón de la República Mexicana… ¡Querétaro!


(…) Hay mi ¡Querétaro lindo!
Te llevo en el corazón
Le voy cantando a tu cielo
tu cielo querido llenito de sol…





Así... Literalmente encantador, lo describieron algunos titulares:

(...) Ni sentimiento, ni gracias, ni flamenco, ni alegría. La palabra más bonita del español ni siquiera viene en el diccionario de la Real Academia. Querétaro, cuatro sílabas que juntas forman un vocablo desconocido para muchos que no es más que el nombre de una ciudad mexicana.

El significado de Querétaro tiene dos versiones: Una purépecha que significa “lugar donde se juega la pelota o juego de pelota” y la otra otomí, que significa “lugar de piedras”.







Querétaro es uno de los treinta y dos estados que forman los Estados Unidos Mexicanos. Su capital es Santiago de Querétaro. Se encuentra en la región centro norte del México, limitando al norte con Guanajuato y San Luis Potosí, al sur con Hidalgo y Estado de México y al oeste con Michoacán, es el quinto estado menos extenso, por delante de Colima, Aguascalientes, Morelos y Tlaxcala, el menos extenso, uno de los cinco estados que conforman la huasteca, en resumen, del centro y pequeño, pero de ¡Gran valor!… El corazón de Querétaro es su gente.






…Despertamos a primera hora
brazo a brazo
con los demás gallos
y cantamos nuestra propia voz
- casi idéntica a la que olvidamos
en el sueño-;
sintiéndonos tan vivos para recorrer
estas nuevas horas.
Es un avanzar este descanso…



Acueducto

Retablo de Santa Clara


Hablar de Querétaro, es hablar de historia, arte y tradición, es lo que lo hace grande, pero también es hablar de modernidad y desarrollo, su arquitectura moderna también embellece la capital; es un destino perfecto para turistas nacionales e internacionales. Su clima es estupendo durante todo el año, en todas sus regiones, visitarlo en cualquier época es encantador….



Santiago de Querétaro y su espectacular acueducto del 1700 y más de 1 km


Santiago de Querétaro es su capital, a unos doscientos kilómetros de la ciudad de México. Su centro histórico es patrimonio de la humanidad y su centro económico dedicado a la aeronáutica la hacen cobrar una gran importancia en este país, además que tuvo importante protagonismo en la independecia de México. Junto a él están los municipios de El Marqués, San Isidro de Miranda, La Corregidora, San Pedro Mártir, Tlacote el Bajo, Huimilpan, Juriquilla, El Salitre.






En casi todos sus municipios se puede apreciar y disfrutar de una extensa naturaleza. En muchos sitios, es como si el tiempo se hubiese detenido. Es el caso de Pinal de Amoles con la Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda. Su amplia diversidad biológica, la importancia de la conservación de sus ecosistemas y la representatividad de su biodiversidad en el ámbito nacional. 



Pinal de Amoles

Pinal de Amoles


Pinal de Amoles una pintoresca población donde se pueden apreciar casas rústicas y estrechas calles. A más de tres mil metros, es un municipio que desaparece en las nubes. Un lugar enigmático que tiene su origen en las minas de plata, plomo y zinc. Una gran diversidad de comunidades también convive en este lugar. Hay edificios cristianos del 1700, alzados por los frailes franciscanos para evangelizar a los indígenas: Pames y los Jonaces que aún viven aquí, en la Sierra Gorda.



Desde el mirador de cuatro palos se aprecia el Cerro de la media luna


La majestuosidad de la Sierra Gorda, hace de Querétaro un lugar paradisiaco para el ecoturismo, una combinación de naturaleza entre valles, ríos y cascadas y son un regalo a la vista de quien gusta de paseos para apreciar de la naturaleza como a mí. Mira ese cerro de la Media luna que inspiran leyendas de amor del corazón de un pueblo de historia y tradición. 



plaza de Frai Felipe Galindo


Antes de llegar al Mirador de la Tembladera, ubicado en la entrada de la Sierra Gorda, en la parte más alta, una enorme Cruz en la plaza de Fray Felipe Galindo aparece como el anuncio de esta bella creación.

Que no es sólo bella esta sierra por su imponente majestuosidad, es mágico pasar del bosque de niebla al semidesierto en bien poquitos kilómetros. De bosques de coníferas a frutales de mango y plátano. Es una muestra de la diversidad de esta reserva, que cuenta además con ejemplares de plantas y biznagas en peligro de extinción. De ahí su protección y cuidados en ser parte de la reserva de la Biosfera. 


Especies Biznagas (conocidos en España como cactus de colección)
Se crían de forma natural en estos lugares (endemismos)

Estos son sus valles y montañas que muestran el esplendor de la Reserva de la Biósfera. Lugares capaces de dar lugar a estas maravillas botánicas.




La Puerta del Cielo. Es un paso de carretera forjado entre un cerro devastado, con una altitud de 2600 metros sobre el nivel del mar. Da la bienvenida a ese paraíso. Es el punto cartero más alto del estado de Querétaro.





Gran parte de la sierra queretana se distingue por tener zonas de densas neblinas. Las nubes se acomodan aquí en el paisaje creando un mar blanco. Pasar por aquí cuando la neblina es espesa, es como andar en un paseo por las nubes, de ahí el nombre de “Puerta del Cielo”. Al amanecer y al atardecer son postales nuevas y se convierten en un regalo único para cada visitante.




“…El ojo se obtura
la cortina en un breve zumbido
recupera las imágenes.
Desperezarse ante sí
salir para una nueva
recuperación, la única, la primera, la otra vez
este siempre bienestar…”


Otros lugares imperdibles para visitar en la Sierra Gorda Queretana son: El Madroño, por la carretera a Xilitla, colindando con San Luis Potosí. Encantador por sus dunas de tierra roja y lugar de fósiles o la cueva del Agua en Verde Valle.


El Madroño

Fósiles

Cueva del Agua


El agua se refugia en la tierra abriendo cavidades, sacando fuera cuevas, el río trota entre las rocas. Son un ejemplo de la imponente fuerza de la naturaleza. El Puente de Dios. Ríos y cascadas. Es imponente el sonido del agua que corre entre montañas, enmarcadas con una bellísima flora.


El Puente de Dios




Por la carretera 190 para tomar una terracería se pasa por Landa hasta la comunidad de Valle Verde, donde está esta cueva. Hay una zona de bosque de encinos, pinos, cedros y enebros… nada como respirar ese olor maravilloso. Aquí hay lugares para acampar, como el campamento de río Escanela o como este campamento ecoturístico. Si te gusta la aventura, en Las Trancas hay una tirolesa y un puente colgante que cruzan un barranco de 80 metros de altura.



Cascada Chuveje




Y hasta aquí por hoy. Espero que les esté gustando mi pequeño paraíso. Seguiré contando mucho, mucho más de mi rincón natal en la próxima publicación que hará Emerencia en este blog: la ruta del queso y del vino, Misiones, zonas arqueológicas de Tancama y Ranas, gastronomía y tradiciones y mucho más de los bellos rincones de Querétaro; pero no puedo despedirme sin presentar Querétaro en navidad. Pasear por sus rincones y ver estrellas y belenes, luces y destellos, fiesta y alegría. Permítanme dejarles mis buenos deseos para todos.





Se acerca la Navidad y comenzamos a ver adornos y luces de colores por todas partes. Nos engaña y alegra nuestra pequeñita felicidad humana, en donde todo se vuelve comercial, en donde nos olvidamos de lo que es verdaderamente esencial, en donde tenemos poco tiempo para reconocer el valor de las personas, en donde no escuchamos porque vivimos tan de prisa o paralizados. Hay cosas que nos hacen olvidar ser fieles a nuestra existencia, nos permiten ver con poca claridad, nos distraen y nos hacen ser poco coherentes y conscientes, que nos impiden enfocarnos en la construcción de nuestros sueños y de trabajar en ellos: nuestros verdaderos proyectos de vida y la continuidad de los mismos. Quiero sentir y ver una luz más discreta, más íntima con ojos de amor. Siempre hay "un hoy" que se llena de esperanza, la esperanza que te hace creer en los milagros, que nos da fuerza para seguir adelante, que todo lo transforma, que todo lo hace bello, que hace que los demás vean su Luz en nosotros, que llena de la verdadera alegría y con la que como dicen.... podemos pagar deudas de gratitud a quienes son ángeles en nuestra vida que "SI", que es verdad, que hay cosas maravillosas. 




Deseo para todos nosotros con este nacimiento que valoremos a las personas que están a nuestro lado, que volvamos a mirarnos a los ojos, que reaprendamos a escuchar, eso significa hacer sentir a los demás que nos importan y que los amamos, ser humildes. La humildad, nos hace ser capaces de reconocer nuestras incapacidades y limitaciones, que tengamos una actitud de comprensión, que seamos agradecidos. La gratitud enriquece. Deseo también que con este nacimiento recordemos: lo que nos mueve es... amar, amar... AMAR siempre y disfrutar de nuestra familia y amigos... porque es verdad que cuando todos se van... lo que nos queda es nuestra FAMILIA, ¡EL MEJOR DE LOS REGALOS!... Deseo que siempre sea con mucho lo mejor.  QUE, EN ESTE NACIMIENTO, LA LUZ DE DIOS, ENCIENDA NUESTROS CORAZONES Y NOS HAGA RENACER.

MUY FELIZ PASCUA Y MUY FELIZ NACIMIENTO DE LO QUE NOS HAGA FELICES. DESDE QUERÉTARO, MÉXICO … MUY FELIZ NAVIDAD Y MUY FELIZ COMIENZO DE AÑO.

Con Amor y Cariño 








Hasta la próxima entonces Mónica, muchísimas gracias corazón. Os dejamos con El Huepango, es un himno nacional para los mexicanos, manifiesta su herencia, riqueza, cultura, mestizaje y orgullo. Hay que escucharlo entero, es una maravilla en acordes y melodía. Y sentirlo con ese pase del ballet folklórico, con esa vistosidad de tantos trajes diferentes que son espectaculares, que evolucionan en el escenario y alternan en la historia de este país. La maravilla de la danza con la música. Es una preciosidad a los sentidos.

Esperamos vuestros comentarios, Mónica estará encantada de contestar y comentar vuestras impresiones. ¡¡¡Un abrazo a todos!!!



12.12.17

EL VAGÓN DEL INGLÉS








Tal vez el inglés trabajara en su país en el ferrocarril y pudo quedarse con el vagón o también lo pudo comprar en un desguace, pero ¿acaso importa ya? 

–¡Nada más que en hierros JM es una fortuna!, pero ¿qué camión lo trajo? así yo me hago una idea de como llevármelo? ¿o que tractor podría arrastrarlo? veo que está más enmohecido y oxidado... Sí. Más o menos unos treinta metros cuadrados y sobre unas veinte toneladas. Buen negocio nos saldrá con el Zarta…  esta vez estará todo más calculado– habla apresurado el chatarrero por su teléfono móvil–.

–¿Cuánto tiempo habrán vivido ahí los ingleses? Dos, tres años, más unos cuantos que han pasado desde que llegaron y se marcharon –cotillea la panadera con su clienta mientras mete el pan en la bolsa–. A mí esa gente siempre me ha parecido rara. Al niño lo dejaban venir solo a la escuela, parecía un salvaje ¡Qué lástima! ¿y el padre? ¡qué desgraciado! siempre de borracheras con unas y con otras, ya sabes el dicho Manuela: "A quién mal vive, el miedo le sigue".

–¡Nadie lo sabe! –responde el alcalde, abrochándose el cuello de la camisa y poniéndose la chaqueta, a la par que esconde algo en el cajón–. Y valiente fastidio es no saberlo donde todo el mundo se entera de lo que hace el prójimo.

–Por mucho que se quieran ensamblar las ideas o encorsetar conjeturas no hay por dónde coger lo del vagón de tren de ese inglés. Al parecer un inglés que ni oía ni cantaba y que al igual que vino a esta región se debería haber ido: sin decir palabra y no dejar el dichoso vagón –cuenta a su acompañante el guardia civil mientras conduce el coche y a la par se limpia las uñas con los dientes-. 

–Si las huellas hablaran y los raíles gritaran yo señor, le preguntaría al vagón –dice "el loco", el poeta del pueblo. Mira de reojo al guardia civil mientras acicala su larga barba de chivo blanco y recita– ¿de dónde saliste? ¿por dónde pasaste? ¿dónde dejaste ese ruido de afilador en tus frenadas? Hecho a soplete y a martillazos, cuanto tiempo ha debido de pasar para verte así, desgastado y descascarillado –ataja su perorata, y en plan confidente, le suelta al oído al guardia civil– aunque más que vagón parece carromato de circo con las fieras muertas ¿no le parece?

– In a región where is wine and oil sicks to bread, how did a train car ge ton the english soil? Ask me? Fuck my old boots!  (En una comarca donde el vino es vino y el aceite se pega al pan ¿cómo llegó al terreno del inglés un vagón de tren? ¿me pregunta? ¡no me jodas!) –el extranjero escupía las palabras con un hilillo de sangre por la comisura de la boca, la cara golpeada y la rodilla echada abajo–.

–Se aprecia en la carcasa un destinte en las soldaduras y una suciedad agarrada a las asperezas de la madera, que calculo yo, que a tres capas de pintura no llega, por no contar los tornillos y clavijas que ha debido de dejar en el camino este cacharro. Además, mantiene todavía ese olor a aceite quemado y a madera sucia como hangar abandonado. De estación ha pasado a campo, y con toda seguridad de muy lejos. Y el deterioro es por el tiempo que ha transcurrido parado en esta ladera empinada en la umbría –revela el policía científico al compañero mientras recoge las muestras–.

–A los primeros ingleses, los que con certeza traerían el vagón, les comencé arreglando una habitación y una chimenea de esa ruinosa casa que compraron... Sí esa, la que está junto al vagón. Yo ni los entendía... tampoco les presté mucho los oídos. Las conversaciones eran un cuarto de gestos y el resto números... de eso sí sabían. Ellos seguían viviendo en el vagón mientras terminaba yo mi trabajo. De un día para otro me dijeron que no siguiera. La habitación ni la probaron... Al año ya se habían largado. Se escaparon con una subvención del banco para arreglar la ruina y la deuda se la quedó el banco. La deuda, la ruina y el vagón –entre sorbos de vino, le cuenta el albañil al dueño del bar–... Si no llego yo a hacer aquello mi mujer no hubiera casado a la hija.

–No supe qué hacer entonces con esa casa a medio arruinar o a medio hacer, según se vea o entienda. Y ese vagón… yo sabía que me iba a traer problemas -mascullaba el agente de la inmobiliaria a su primo– pero bendita mi suerte que fueron comprados por otra pareja de ingleses. Aquí está todo muy parado desde que comenzó la crisis. Si no espabilas no vendes, y más en sitios como éste. Tienes que ingeniártelas como sea.

–Duraron tres años. Durante ese tiempo yo le construí un dormitorio –seguía el albañil contando su historia en el bar, y mientras, sin perder detalle y con la oreja puesta, la camarera rumana seca los vasos en la esquina del mostrador–. Este segundo inglés se escapaba por las noches al pueblo y la inglesa... se hartaría de estar sola en el vagón, el caso es que desapareció.... Solo se le veía al inglés con el niño. Al muy cabrón... no le faltó aventura con extranjeras jóvenes... A ese también se lo tragó la tierra... ¿Del niño? nada se supo tampoco. Después de un año ya no fueron más ingleses los que vivieron allí... Vino un alemán con una rusa...– paró de hablar baboseando el vaso de vino–. Ese ya no me pidió que le hiciera nada.

 –El alemán aquel le dedicaba mucho tiempo a arreglar el vagón ese, pero su mayor empeño era cercar la finca ¡Vaya destrozo de las manos se hizo con el alambre de espinos, si lo hubiera visto usted! total ¿para qué? en cuanto pasaron dos años, la rusa ¡qué rubia, si la hubiera visto usted! de un día para otro también desapareció –explicaba el pastor al policía–. Mis cabras solían beber en su nacimiento, el muy hijo de su madre me cerró la finca, mal bicho, mal bicho…

–¡Dos cadáveres en un vagón de tren en ese cortijo en ruinas! ¡¡de un pueblo de doscientos habitantes!! ¿Y nadie sabe nada? –grita el inspector de policía a su ayudante zarandeando las confesiones escritas que le había entregado unas horas antes–. Y encima, el único que conoce a uno de los muertos se ha caído de la moto y no se le entiende palabra.



26.11.17

AMORES PARA DOS RUEDAS Y UNA CHAQUETA AZUL







Mi condición de vida tiene una fecha de caducidad. La veo cada día de lleno, cara a cara, como si estuviera dentro de las paredes de un envase de leche. Siento que habito en una especie de funda que me aprieta, tanto que a veces me ahoga. Solo los flashes de sensualidad de algunos de mis amores me reviven. Los considero mis balizas de obra, que mientras trabajan, ponen el cartel: “prohibido pasar, algo se recupera”. Rodar con ellos es como subirme a una noria de chocolate y no parar de comérmela a bocados. Y no siempre me puedo subir a ella; solo Elma y Javier han conseguido hacerme girar.

***
Rodar con Elma fue fugaz, pero consiguió lo impensable. Mi corazón latía junto a ella siempre con un pulso acelerado, con ganas de gastar las cubiertas y que el roce del tiempo apremiara la ocasión para abrazarla. Éramos fieles en todo lo que venía rodado. Elma hizo que todos los estímulos me rozaran en la piel y se me fijaran a ella como parches.
La conocí sobre una bicicleta naranja con botas de cuero de tacón ancho y hebilla francesa, unas gafas de sol, grandes, de carey, que cuando se las quitó enmarcó toda su expresión seductora: cejas delineadas sobre unos ojos de un verde polarizado y la insinuación de esa boca... A ella le sedujo mi chaqueta azul, como no, y yo perdí la señal con su vestido estrecho. Cautivo al instante. El vestido dejaba entreabierto lo suficiente para caer rendido al rosa dulce de la entrepierna. La corta pieza de punto dejaba ver el interior de sus muslos y varios lunares en lo alto de su rodilla derecha. El manillar realzaba esa silueta y la marca al bies de pechos y pezones. Bendito busto, ahí, en el mismo corte de la pieza del vestido donde el algodón se pega con el aire y no se deja holgar en la caída.
Al segundo día, Elma me propuso ir en tándem adaptado. Resultó ser mucho mejor que mis dos ruedas. Mi esclerosis solo me dejaba margen para subirme, el resto era dejarse llevar, como un niño cuando lo montan feliz en un caballito de carrusel. Me abrochó los pies a los pedales y me agarré fuerte, saqué fuerzas donde no había. Cuando empezamos a rodar se abrió entera mi chaqueta azul. La curvatura de sus caderas y esas tiras alzadas en el contorno donde los glúteos se ensanchan. La sensibilidad en mis genitales aumentaban al doble del rodamiento.
Todos los días Elma venía con el deseo puesto. Me batía con sus caricias, su boca y su clítoris: un botón de propulsión que lanzaba a mil revoluciones la excitabilidad más dormida. Y esas benditas gotas, mi sudor, ambrosía erótica.
Por desgracia este elixir de vida duró muy poco, un par de meses. Elma se marchó a Holanda y yo quedé impávido a manos de otras mujeres. Ninguna para recordar, excepto Alicia, ja, Alicia fue otra cosa.

***
Mi falta de movilidad comenzó de forma prematura a mis cuarenta años y siguió avanzando. Un deshecho, un despojo de pollo con alas congeladas. Pasé de necesitar una asistencia diaria de acompañamiento a dependencia total; no solo era mi sexo quién tenia necesidad, todo mi cuerpo estaba al desamparo de mi mente. Y mis miembros negados a participar a cada paso.
He tenido varios asistentes sexuales en los últimos años. Mi autoestima, en parte, ha sido la culpable y junto a ella, mi negación a depender de la viagra y el uso de prótesis.
Javier es mi asistente actual, lleva varios meses compartiendo mis manías. Ha vestido y desnudado tantas veces mi cuerpo y limpiado mi obligada humanidad... Carota desinhibido, me enchufa al día desde que amanece. He llegado a reír, conversar y sentir su presencia sin estar él.
Con Javier recupero cada día la conciencia cuando creo que he perdido la memoria. Él me ayuda a expresar mi sexualidad. Tengo algunas erecciones, no voluntarias, reflejas. Ayer vino acompañado de Alicia para convencerme de que no soy un asexuado. Una mujer extravagante. Melena morena pintada de azul, tatuajes en brazo y en ese dedo corazón que me toca. Ropa que deja ver todo lo que pueda uno imaginar. Conocedora del cuerpo humano y de la técnica de acupresión, algo que no me llega a explicar. Comienza a desnudarme con la ayuda de Javier, impregna sus manos de una manteca tipo cacahuete, consigo leer algo como “karité”, y comienza a masajearme de cintura para abajo. Me jalea los testículos y el pene como si estuviera haciendo panecillos de distintas formas, y después me cepilla la piel como si peinara a un caniche. La sensibilidad no se me despierta. Pasa a un golpeteo rápido a dos manos. Y no convencida, empeñada en que su sesión terapéutica tenga alguna compensación (aparte del coste económico) sigue con un vibrador, que viéndolo en detalle no sabría bien por donde me lo va a meter. Yo miro a Javier y aguanto como un poseso. Pero el remate es el hielo. Manda a mi ayudante a vaciar la nevera de cubitos y ya no puedo aguantar palabra en boca. Se fue con el Karité y una pedrada helada.
Nada más de Alicia, dios me libre, y nadie más con la intención de estimularme. Sé de los buenos propósitos de Javier, pero preferiría antes alentar mis músculos con otra cosa que esta flagelación sexual.

Hoy me levanté con mi rigidez y el temblor en las manos más acentuado. Comienzo ya a tener poco margen. Javier acaba de entrar. Le he pedido mi chaqueta azul. Su complicidad con mi cuerpo trasciende más de lo que él piensa. Sus delicadas manos sobre mi piel sorprenden lo eróticas que resultan. Siento su pectoral firme sobre mi cara, sabor a fruta ácida, quizás lima. Y ese bulto que se insinúa como un péndulo, que cae fuerte por la entrepierna. Ahora él es mi Afrodita y me ha convertido en un promiscuo ¡Alabado sea Señor Lobo!




pinturas de Xólotl Polo