traductor

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian templates google Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

21.4.14

RÍO PIEDRA Y LA ÚLTIMA MORADA DE LAS NINFAS




El río Piedra


En Nuévalos (Zaragoza) el río Piedra ha moldeado un paisaje único, un maravilloso vergel. 

Un lugar mágico y romántico, donde el agua se deja caer, fluyendo por la roca y entrando en cada resquicio, grieta, agujero y canal que se aprecie en ella. Va puliendo  formas caprichosas como si las manos de un escultor hubiera cincelado la talla.


En un recorrido de apenas tres horas se concentra  una variedad de formas de cascadas, saltos y cataratas tan diferentes e increíbles que no puedes creer que todo esté concentrado en este pequeño lugar. Es maravillosamente verde, donde el agua fluye y susurra entre las raíces de los árboles como esta espectacular cascada de los fresnos a la sombra de castaños de indias.



El sendero de piedra y tierra pasa ahora por un puente de madera para atravesar la cascada de los vadillos. Te adentras en el parque y cuando menos te lo esperas aparece la cascada de la cola de caballo; sientes sus gotas de agua en la cara mientras vas bajando adentrándote en un túnel de piedra hasta llegar a las profundidades de la gruta de Iris


 

Y por si fuera poco al final del recorrido hay un precioso lago de aguas cristalinas donde parece que las truchas nadan en el cielo entre las algas y las siluetas de los árboles. Las luces y sombras de la ribera descubren seres de intensos y brillante colores:  libélulas, mariposas, truchas arco iris, y aves tan majestuosas como el buitre.

 



En un intervalo del tiempo éste fue un lugar donde las criaturas humanas vivieron y crearon la historia.



En las inmediaciones del río Piedra hubo un castillo musulmán que desapareció con el tiempo y los avatares de la guerra. Sus muros sirvieron entonces para edificar un monasterio que tomó su nombre “el Monasterio de Piedra” y qué mejor lugar, más hermoso, para el retiro espiritual. Aquí vivieron durante seiscientos años, apartados del mundo y sus avatares, los monjes cistercienses, los maestros chocolateros por excelencia, los que hacían las delicias de los mortales.



El monasterio fue abandonado y las bóvedas cayeron junto con parte de sus muros y techos, el tiempo lo convirtió en ruinas. 


En la actualidad hay una parte reconstruida y las manos privadas de lo últimos siglos han recuperado y conservado la belleza del actual parque, y aprovechando la riqueza de sus aguas  han criado y reproducido las truchas. El tiempo ha favorecido a este lugar maravilloso y nos ha dado la oportunidad a los visitantes de disfrutarlo.




La última morada de las ninfas


El tiempo se ha parado en el lecho del río Piedra. Aquí el agua controla la esencia de la vida, del presente y del pasado. Te dejas llevar de la mano de la fantasía y del mundo mítico. Este lugar ¿es realmente un capricho de la naturaleza o un capricho del ser humano? ¿es fantasía o realidad? Sabemos que vivieron criaturas humanas que aparecen en los anales de la historia pero, ¿vive algún ser más?

 

Hace mucho, mucho tiempo, la tierra perteneció a las criaturas del bosque (gnomos y elfos, faunos y hadas, goblins, ogros, trolls y espectros, duendes y dríades, ninfas). Pero gran parte del bosque ha ido desapareciendo y con él estas criaturas que jugaban, bailaban y cantaban; cuidaban a los animales heridos y solucionaban disputas entre las especies. La humanidad aún no había nacido y cuando lo hace los convierten en ilustraciones de páginas de cuentos, leyendas del folklore popular.



Aunque no todas han desaparecido. Quedan las que adoran el curso del agua, el lago y las cascadas. Las criaturas que se ven cuando se agita y se forman remolinos en la corriente del río. Son las diosas del agua, las ninfas, las más queridas y respetadas por los antiguos celtas. Antaño los jóvenes que alcanzaban la mayoría de edad dedicaban sus mechones infantiles a la náyade o ninfa del manantial y aun hoy reciben las ofrendas florales de los mortales.




Estos seres míticos se han quedado y moran en este lugar. Ellas son las encargadas del orden del medio ambiente, las mediadoras, las protectoras de la naturaleza. Aquí, en el río Piedra nunca mueren porque el agua siempre fluye sea verano o invierno, haya sequía o no. Es la última morada de las ninfas.







 





Todos los manantiales y ríos que permanezcan naturales tienen su náyade o su grupo de náyades y de ellas depende la  fertilidad y la vida humana. Adoradas como esenciales son objeto de cultos locales desde los tiempos arcaicos y por su naturaleza se les han atribuido virtudes curativas.
Las ninfas de las aguas dulces, las ondinas, son criaturas alegres y traviesas, juegan con los humanos que andan cerca y tienen una risa capaz de hechizar a los viajeros que pasan por estos parajes hasta hacerles perder la voluntad.

Son tan hermosas que seducen a todo aquel terrenal que las ve, cautivados los arrastran al fondo del lago desapareciendo de la faz de la tierra, pero a cambio le otorgan la inmortalidad.
 

La dama del lago es la ondina del gran poder, la guardiana de las aguas, la que puede dar y quitar el último suspiro de vida a un mortal. Es una criatura de la naturaleza pero con intereses terrenales. La esposa del lago Merlín y el hada madrina de Lancelot que lo raptó cuando apenas era un niño y lo llevó a vivir con ella a su palacio bajo las aguas.

En la cascada de la cola de caballo se encuentra el Unicornio. El caballo blanco de carácter noble, puro y espiritual. Inmortal gracias a la magia de su cuerno en espiral que tiene en la frente. Símbolo de virginidad y fuerza y capaz de derrotar a cualquier animal terrestre. Es inmune a los hechizos, a los conjuros y al veneno. Es un alma solitaria que solo se muestra ante las doncellas de corazón puro.

Todas estas criaturas paganas vuelven a estar con nosotros para que los días no se desgasten y los lugares hermosos por donde el agua fluye y convierte en vergel todo lo que toca, no desaparezca, para que estos parajes conserven su magia y su hechizo…




(Pinturas mitológicas de artistas: Waterhouse, Hans Zatzka, John Atkinson, Sophie Anderson, Ricardo Falero, Jian Guo...)