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27.12.14

PUENTES Y ENCUENTROS. PARIS, BUDAPEST Y TOLEDO



PUENTES Y  



ENCUENTROS



En mis viajes siempre ha habido una fijación por los puentes de las ciudades que visitaba. Me preguntaba cuántos encuentros y cuántas historias habrían pasado por ellos.

Los puentes simbolizan uniones, encuentros de dos, ya sean orillas, lugares, ciudades y por supuesto, personas.


El cine ha contribuido bastante a que los puentes se convirtieran en iconos de sus ciudades. Lugares preferidos para contemplar la ciudad, ver la puesta de sol, darse un beso,…. pasear, conversar, hacerse fotos,…y últimamente poner candados y hacer picnic. 




Poniéndole fantasía hay una película para cada puente y me he dejado llevar. A lo mejor no tiene nada que ver la película elegida con el puente descrito o a lo mejor sí, pero, !cómo he disfrutado con los estímulos creadores!

París fue la ciudad que más me inspiró a hacer esta entrada al blog, tal vez por que sea la ciudad donde se han rodado más encuentros en puentes, por eso de la ciudad del amor.


PARIS

Para mí es la ciudad de los puentes. En ninguna ciudad he disfrutado más buscándolos, paseando y contemplándolos.






Más de 30 puentes atraviesan el Sena y en cada uno de ellos hay un monumento, un palacio, un jardín, un museo, un barrio… 

Los franceses viven como nadie sus puentes.

Hay una tradición del encuentro con una botella de vino, algo de picar, un abrebotellas y voilá! el aperitivo romántico sobre el Sena.

¿Con cuál me quedaría? es difícil. Tal vez.....











con este pequeño puente de Notre Dame, o...



el pont Philipe....




o el pont royal...












Tal vez con el Pont Neuf, el primer puente de piedra de la ciudad. Está junto a la isla de la cité. Trescientas máscaras de piedra recorren todo el puente. Es muy bonito.







Y el Puente de la Belle Époque, 
el puente de Alejandro III con Guirnaldas de conchas  y plantas marinas, candelabros, querubines y columnas con caballos alados dorados. No se puede ser más rococó.






















El Puente de las Artes es un puente muy animado. Está cerca del Palacio del Louvre y queda frente a la isla de la cité. Fue el primer puente metálico parisino. Lugar de exposiciones de artistas, músicos, fotógrafos y enamorados..  Las parejas escriben sus nombres en un candado y lo cierran entre las rejas de las barandas tirando la llave al río como símbolo de amor eterno, cosas de película, no quiero pensar como estará el fondo del Sena. 






Hay varios así, los llamados puentes del amor, como el Puente de Archeveché, más pequeño y viejo, que está junto a Notre Dame y otro más vanguardista, de acero y madera exótica, la pasarela de Léopold  Sédar Senghor o pasarela de Solferino, que comunica el jardín de las Tullerías con el Museo de Orsay.






Este último tiene un diseño muy funcional adaptado a los nuevos tiempos.

Está claro que algún día volveré a esta ciudad siguiendo la mítica frase “siempre nos quedará Paris”...







... y a pasear por estos puentes maravillosos, como en la película Paris blues

Dos turistas de nuevo, como Paul Newman y Joanne Woodward; bajarnos de la estación y que alguien nos invite a un club donde tocan blues… y al salir encontrarnos, al atravesar la pasarela, con Francois Cluzet y Omar Sy corriendo y muertos de risa.





BUDAPEST

En esta ciudad imperial de la  vieja Europa hay 8 puentes que conectan las dos orillas del Danubio, de un lado, la ciudad de Buda en la colina y del otro la ciudad de Pest. Pero sin duda, hay dos que tal vez sean los más bonitos que he visto, tanto de noche como de día.




El puente colgante de Széchenyi, el de las cadenas, es un símbolo para Budapest. Los cables principales son grandes eslabones de cadena. Tiene  a 4 leones custodiándolo, como si fueran los guardianes de la ciudad. 


foto de archivo



El otro puente tiene la ventaja de que se puede pasear por él. Me gusta mucho este puente.

El puente verde de la libertad o Szabadság. Imita también a un puente de cadenas pero está realizado enteramente en hierro fundido, una filigrana artística con aves mitológicas húngaras en los mástiles y farolas muy llamativas en su estructura. 



Un paseo desde el balneario de Buda, en la colina Géllert, al mercado central de Pest. Está muy transitado por autos y tranvías, pero merece la pena.


Cuando vi estos puentes iluminados me recordaron al puente de Queensboro de la película Manhattan. Woody Allen y Diane Keaton sentados en un banco con un perro salchicha contemplando el puente iluminado hasta el amanecer y después paseando por las calles de la ciudad dejando a un lado psicoanalistas, traumas neuróticos y adversidades de pareja. Por que vale la pena vivir, la confianza para un nuevo comienzo.



TOLEDO

Los puentes de Toledo, son otros puentes, más viejos si cabe, y muy, muy diferentes. Medieval uno, y romano otro, que dan paso a una bella ciudad amurallada que queda abrazada por el río Tajo.







En parte gracias a estos puentes esta ciudad ha permanecido en el tiempo desde los romanos hasta nuestros tiempos y han convivido culturas diferentes que han atravesado los gruesos muros de sus puertas.





Son puentes de piedra, defensivos con torreones y puertas fortificadas. Se trata del puente de San Martín y el de Alcántara. Puentes con historia y leyendas como la propia ciudad.






Hay una leyenda, la de la  esposa del alarife que habla de una mujer...me imagino que esta mujer es Meryl Streep que ha estado  encerrada en esta ciudad durante años pero que un día encuentra en estos puentes a un Clint Eastwood cámara en mano y con el deseo de hacerla un poquito más feliz sacándola de sus muros.



Más puentes y encuentros en: 

                                          Amsterdam, Carcasona y Córdoba
                                            Bilbao, Brujas y Praga
   

10.11.14

LA AXARQUÍA, AXARCO Y PASA







Estamos es la comarca de los pueblos blancos, esos tan bonitos, los de la costa oriental malagueña. Una comarca muy cercana al mar y a las sierra; que tiene todos sus pueblos salpicados entre lomas y valles, moteadas sus lomas de cultivos subtropicales, cítricos y viñas.






Más de una quincena de pueblos y cortijadas pintando de blanco las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. ¿Por qué me llama la atención? Es una comarca muy interesante para un viajero y con una curiosidad: que posee una moneda propia desde 1988. 

Axarco, Foto de archivo

Una moneda que fue inspirada en la historia musulmana de estas tierras. Al parecer existió otra moneda entre 1480 y 90 que circuló en la comarca. Dada en gracia por el Emir de Granada, El Zagal, la hizo acuñar para la gente de estos lugares de La Axarquía por las victorias de entonces frente a los Reyes Católicos.

En el siglo XX el axarco, que es como se llama, se acuña por iniciativa privada para unificar y darle más identidad a esta región. Tendría sus unidades monetarias (axarquillo, miajaxarquín y billete) con la imagen en una de sus caras del médico y botánico malagueño Aben El Beithar y en la otra un racimo de uvas y el sol. Con su peso en plata de unos 20 gramos, que equivaldría a unos 20 euros.

Algunos pueblos la llegaron a poner en circulación aunque ahora tiene su uso muy limitado, quedando sólo en manos de coleccionistas.




Estas localidades además de compartir historia y moneda, lo hacen también con las costumbres y la cultura y es la tierra actual del cultivo de la uva moscatel.

En las pendientes de las laderas de los montes se ven las cepas de uvas y los cortijos con lagares y secaderos de pasas.





La pasa de Málaga, mayormente de variedad de Alejandría, tiene su denominación de origen y la mayor producción se dan estos parajes.

La primera vez que vi estos secaderos me asombró como esta costumbre ancestral se conservaba y sobre todo los paseros. Situados en la inclinación hacia el sol es una nota paisajística llamativa. Los secaderos tienen esa orientación y pendiente para que la deshidratación de la uva se realice de la forma más adecuada para que no pierda su calidad.



Secaderos. Foto archivo

Uva moscatel preparada para secar. Archivo

La uva se recoge en verano de la viña y se va secando sobre el secadero. Una vez lista se cortan con unas tijeras especiales una a una o dejando pequeños racimos. Es un trabajo muy artesanal, manual, que requiere de muchos cuidados y mano de obra familiar.





Para terminar, no puedo olvidar un detalle de la arquitectura. Estos pueblos tienen la particularidad de su conservación; al ser herencia musulmana son pueblos encalados con calles muy pendientes.






El pueblo que recojo en las fotos es Almáchar conocido, entre otras cosas, por sus pasas y su vino moscatel. Tiene un casco antiguo bien conservado con calles, callejuelas, muy estrechas que solo una moto puede pasar. Una encrucijada, vamos, digna de patear.













Son localidades que se visitan también por la apuesta del embellecimiento en los rincones del casco viejo: flores, plantas y sobre todo, los rótulos de calles y las fuentes con cerámica pintada.










Es muy agradable pasear por estos lugares aunque haya que estar en forma para subir y bajar cuestas; pero descubrir recovecos es un gustazo y merece la pena, y ya no digamos conocer las peculiaridades de la historia.


19.8.14

CUADERNO DE VIAJES




¿Han cambiado mucho los cuadernos de viajes?

¿Han cambiado las vivencias, las descripciones, las sensaciones?


Creo que no, aunque ahora los hayamos convertidos en blogs. Siguen siendo ese oasis donde los viajeros dejamos nuestras impresiones y vivencias personales para que otros viajeros las lean.
Cuando comencé este blog este era el fin y sigue siéndolo: dejar constancia de nuestros viajes.

A los viajeros nos atraen tanto las realidades de las culturas que son más o menos lejanas en la distancia y en el tiempo como las que nos son más cercanas, tal vez porque también nos gusta compartir nuestros lugares de procedencia.

Cada uno filtramos la realidad que vemos y sentimos con un estilo propio, con una expresión viva y fresca. Cuando visito otros blogs de mi círculo de viajeros veo esta particularidad.

Pero, en esta ocasión permitidme que me sienta atraída por los viajeros que visitaron algunos de los lugares que recojo en mi blog pero, con la particularidad de verlos con ojos de antaño.

¿Han cambiado las vivencias, las descripciones, las sensaciones? comprobarlo vosotros mismos. He elegido La Alpujarra, porque soy una enamorada de ella y suelo ir a menudo, y a Gerald Brenan, como uno de los viajeros más conocidos que anduvo por estas tierras. Los párrafos son parte de su cuaderno de viajes de 1920. Las imágenes son parte de nuestro archivo de este rincón





 "Al otro lado de las montañas de Sierra Nevada, existe una franja de terreno bien regado y tachonado de aldeas, que lleva el nombre de La Alpujarra...en mi recorrido por estos lugares no había tomado en consideración los problemas que el mapa planteaba. El único disponible era el mapa provincial, una hoja pequeña pavorosamente coloreada y del tamaño de un pañuelo grande...estaban marcadas las aldeas, aunque no siempre en su situación correcta, pero no aparecían las montañas y daba una idea estrictamente esquemática de los ríos y arroyos....pocas carreteras estaban construidas en esta época y la mayor parte de mi trayecto lo realicé en camino de mulas..... con la lluvia, el pié se me hundía hasta el tobillo en el barro"



"era una aldea pobre, elevada sobre el mar, con un panorama inmenso a su frente. Sus casas grises, en forma cúbica de un mellado estilo Corbusier, en rápido descenso por la ladera de la colina y pegadas una a otra, con sus techos de greda planos, y sus pequeñas chimeneas humeantes sugerían algo construido por insectos....contaba con abundancia de agua que fluía a lo largo de la ladera por acequias de riego y descendía a veces a través de las calles....."



"Haciendo acopio de valor cogí el cántaro de barro y con él en la mano me fui a la fuente. Unas cuantas mujeres con  pañuelos anudados en la cabeza y faldas cumplidas y entalladas me miraban y cuchicheaban......se acercaron y me arrebataron el cántaro, lo llenaron de agua y todas a una lo llevaron a mi casa. Comprendí que había infringido de manera inexplicable las leyes de la aldea al tocar uno de esos objetos femeninos y que probablemente si me aventuraba a cocinar cometería casi una ofensa"



".....en lo alto de las escaleras, cubriendo parte de la casa, había un gran ático o azotea que se utilizaba para almacenar grano y secar los tomates y pimientos rojos. Se comunicaba con un terrado, o terraza, de greda lisa...." "mirando a mi alrededor vi que cada uno de aquellos tejados grises tenía una chimenea y de todas salía un penacho de humo azul, que uniéndose a otros penachos daba lugar a un tenue neblina que gravitaba sobre la aldea. Las mujeres preparaban la cena, y como combustible utilizaban ramas de romero, tomillo y espliego traídas a lomo de burro desde las cercanas colinas"...






"..la aldea se alzaba a unos mil doscientos metros sobre el mar, sobre una suave ladera montañosa surcada por arroyuelos, moteada de rocas grises, coloreada con el verde de los álamos, de las mieses y de toda clase de árboles frutales, se agrupaba como una colonia de nidos de golondrinas colgados sobre el vacío. Mirando hacia abajo desde cualquiera de las azoteas la ladera parecía precipitarse en rápidas gargantas rojizas que formaban un dédalo de ramblas o arroyuelos arenosos" .."estas ramblas eran la ruta natural para los animales de tiro; la reata de mulas o burros que avanzaba lentamente a lo largo de un arenoso lecho fluvial constituía una de las escenas características del país"





"..como tengo cierta experiencia de la montañas españolas me gustaría ofrecer al caminante unos cuantos consejos. Lo mejor es utilizar calzado con suela de cáñamo, y no botas de cuero, porque resbala con más dificultad y también pesa menos. La cuestión es encontrar un calzado que esté bien cosido a la suela.....también debo decir que mejor que un mochila es llevar alforja, como las que usan los campesinos de La Alpujarra para meter la comida, debido a que ésta cuelga flojamente y no presiona sobre la espalda empapándola de sudor como la mochila"



"...en pocas palabras, el peculiar sentimiento de tranquilidad y gozo que, casi desde el primer momento, me produjo esta aldea,.....aquí vive un sociedad que antepone las más profundas necesidades del alma humana a la organización técnica necesaria para alcanzar un nivel de vida más alto. Es esa una tierra en la que crecen conjuntamente el sentido de la poesía y el sentido de la realidad. Ni uno ni otro engranan con la perspectiva utilitarista....yo diría que aunque no hay modo posible de medir la felicidad, estos labriegos, dotados de la rapidez mental de los habitantes de la ciudad, sacaban a la vida un considerable rendimiento".

 Gerald Brenan, viajero inglés en La Alpujarra de 1920



Otras entradas de La Alpujarra: "El refugio de la historia"