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14.3.17

TIERRA DE ARRIBA. RUMANÍA






Este viaje lo hice ya hace algún tiempo. Un viaje por tierras de Rumanía.  Me fui atraída por el castillo del conde Drácula y las tierras de Transilvania pero entonces no contaba con el maravilloso descubrimiento de estos monumentos y sus paredes multicolores. Es una pena, porque el conde se lleva con el cine todos los honores y desplaza a estos monasterios que tienen un reconocimiento artístico a nivel mundial. Son patrimonio de la humanidad.


Voronet

Moldovita

No soy experta en arte, ni en arte religioso y mucho menos en arte pictórico- religioso, pero nunca pude imaginar que las paredes exteriores podían ilustrarse así, como de un libro se tratara. Sólo conocía esta maravilla en interiores de los centros religiosos. 

Cada vitral, cada pared, representan escenas para comprender el evangelio y la historia de la salvación. En estos monasterios se toca la fibra sensible. Algunas escenas tienen un dramatismo rayando la tragedia y el horror. La escalera del paraíso de Sucevita, es espectacular, con esas filas de ángeles con alas rojas que esperan a los justos. En cada peldaño se representan las virtudes monásticas y los pecadores caen conducidos por demonios hacia el caos y el infierno ahí los veis colgados patas abajo de la escalera. 


Escalera del paraíso de Sucevita

Estas iglesias (consideradas monasterios a pesar de su pequeño tamaño) se encuentran en tierra de Moldavia en la región de Bucovina, al noreste de Rumania. Es una comarca muy cerca de Ucrania. Son monumentos ortodoxos tradicionales del siglo XV y XVI con elementos de arte bizantino y gótico.

Las iglesias originarias fueron de madera y ahora sólo le quedan los tejados con sus llamativos aleros, el resto es de piedra. Llaman la atención como veis el tipo de arquitectura y sus frescos exteriores e interiores multicolores. Nunca he visto nada igual.



Sucevita



Voronet




Moldovita


Las impresionantes pinturas son originales, con detalles y un cromatismo con una precisión pasmosa. Los restauradores, frailes y monjas lo intentan conservar a pesar de las inclemencias del tiempo y del paso de los años. Las monjas, aparte de sus quehaceres domésticos y la labor del campo, tienen asignadas la actividad artística: el estudio de la pintura y además las albaceas de los misterios. Y así lo demuestran cuando guían las visitas de los turistas.













Me llamó la atención el predominio del color de cada monumento, de cada monasterio: el azul de Voronet, el verde y rojo de Sucevita, el amarillo y azul intenso de Moldovita y el rojizo de Humor (sí, es así como se llama).

Estos colores brillantes guardan su secreto. Han permanecido casi intactos a pesar del tiempo, como he dicho antes. Las fachadas suelen tener un juego de arcaturas y hornacinas que podéis apreciar. Las hay que tienen torre sobre la naos y otras no. También las hay con torres de defensa e incluso con puestos de observación y vigilancia. Como curiosidad, Sucevita fue residencia de príncipes de ahí el aspecto de fortaleza.





Torre defensa de Humor

Foto archivo. Sucevita


Humor

En todas encontraremos ilustraciones de la enseñanza ortodoxa, con elementos bizantinos y locales. Son una interpretación muy particular rumana de los temas tradicionales bizantinos: el Juicio Final, escenas de la misa votiva, la zarza ardiendo de Moisés, la leyenda del hijo pródigo y el sitio de Constantinopla. Este último con el mensaje antiotomano: la lucha con los invasores turcos otomanos que amenazaban constantemente la región. 


Moldovita

Son verdaderas biblias ilustradas. La población analfabeta podía conocer las historias de la biblia y de los santos ortodoxos viendo estas pinturas sumamente llamativas. 

La otra escalera que me llamó la atención es la de Voronet junto al juicio final que ocupa todo el muro. Una composición gigantesca con ese efecto decorativo que parece increíble que se conserve con esos detalles de policromía (azules, amarillos, verdes y naranjas) y sus figuras con esas expresiones de movimiento. Aquí los restauradores hacen un trabajo digno de elogiar, no olvidemos que está expuesto a la intemperie, con esas temperaturas que tienen en estas latitudes, por no hablar de vientos, nieve, sol, y claro está, el paso del tiempo que no perdona. Esta fachada la comparan con la Capilla Sixtina en Roma. Fijaros bien en los detalles.


Voronet







Este es otra particularidad: los patios de algunos monasterios. Llenos de pequeños jardines y repletos de macetas. Estos otros monasterios no son tan llamativos en las pinturas. Pero para los que me conocéis, mi debilidad por las plantas me pierde y esta explosión de colores...

Bueno, hasta aquí este viaje por las tierras de arriba, las de Moldavia. Y ahora, me voy a otras tierras. Aprovecho para daros las gracias por el aliento que me inspiráis siempre en cada publicación que subo. Es un aliciente, una motivación para hacer nuevas entradas. Para mi, es entrañable recuperar estas imágenes y con ellas narrar las crónicas de mis viajes ¡Hasta la próxima!